En tu nombre, Héctor Mendez

Argentina

23/03/2018

En tu nombre, Héctor Mendez

El barrio que ATE construyó en la austral ciudad de Ushuaia, allá donde se termina el mundo, llevará el nombre Héctor Eduardo Mendez, dirigente del gremio de los estatales argentinos y de la CLATE. Mi padre, “el viejo”, “cabezón”, “gallego” o “don Héctor”, como lo nombraban sus compañeros y sus amigos de la vida y la militancia política, no estaría muy de acuerdo porque nunca le gustó esto de la trascendencia. Pero para nosotros, que nos quedamos en la vida extrañándolo, será un lugar donde seguir nombrándolo.

Por María Mendez

La noticia llegó hace un par de días. “El Consejo Deliberante de la ciudad de Ushuaia sanciona con fuerza de ordenanza…”, comienza diciendo el texto en el que se resuelve nombrar el barrio de la ATE de esa ciudad “Héctor Eduardo Mendez”. Un barrio de estatales, esos compañeros y compañeras con los que tanto trabajaste y luchaste, con tu nombre.

Y aunque vos, donde estés, seguramente andarás un poco enojado porque nunca te gustó esto de los “personalismos”, ellos te eligieron para que sigas habitando suelo argentino, sigas siendo sueño y conquistas, sigas presente en la memoria de los que te conocieron. Y en la de los que vendrán, los niños y niñas que andarán en bicicleta o remontando un barrilete por esas calles de barrio obrero y popular. Tomarán un mate cuando salga el sol del verano o compartirán un asado y un vino, como vos lo hacías cada vez que podías.

“Cuando te busco no hay sitio en donde no estés…”, dice una canción que estos días llegó a mi memoria. “Y los pájaros, serán árboles, en lo idéntico, de la soledad. En tu nombre”, sigue cantando Gustavo Cerati. Y así será, seguramente. Serás árbol, nieve, madera y viento. Tu nombre figurará en los documentos de los trabajadores y trabajadoras que vivan en ese barrio, y en el de sus hijos. Habrá seguro un cartel en los mapas de la ciudad. Y muchos que te nombren cuando se les pregunte ¿dónde vive compañero?.

Ya no sólo estarás en los recuerdos de tu mujer, tus cinco hijos, tus nueve nietos. Tus hermanas, tu vieja o tus compañeros y compañeras de la ATE y de la CLATE, aquí en el sur del continente, de tu querido Caribe o de la inmensa y aguerrida Latinoamérica. Allá, en el sur del sur, en tu querida Patagonia rebelde, está el amor y el homenaje de los que compartieron con vos la lucha y la esperanza. Su amor, y el tuyo, en un nombre. Nada más que decir.

No te enojes, así es el orgullo nuestro. Nosotros, pueblo trabajador, seguimos reconociéndonos con estas pequeñas grandes gestas. En tu nombre, tu barrio, será nuestro lugar en el mundo. Gracias por este amor, compañeros y compañeras fueguinos. Así nos gusta a todos recordarlo.

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