18/09/2014

ECUADOR: Movilización de trabajadores con apoyo indígena

La movilización que preparan el Frente Unitario de Trabajadores -FUT- y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador -Conaie- para  logró inquietar al presidente Correa, quien propuso una “contramarcha” oficialista. En el centro de los reclamos se encuentra el rechazo a las modificaciones del Código Laboral y al Tratado de Libre Comercio -TLC- con la Unión Europea, la reivindicación de los derechos indígenas y el pedido de libre ingreso a la Universidad Pública.  “Esta lucha está empezando”, declaró Mario Morales, secretario general de la Federación de Trabajadores Libres de Pichincha -Fetralpi- y uno de los voceros del FUT.
 Los reclamos son lo suficientemente variados como para agrupar a un espectro amplio de organizaciones populares. Desde el sindicalismo se oponen al anteproyecto de Código Laboral que promueve el gobierno, ya que entienden que “quita derechos a los trabajadores y atenta contra la organización sindical”. Por su parte la Conaie rechaza la resolución de la Corte Constitucional -CC- sobre la aplicación de la justicia indígena, que “a pesar de esta resolución se seguirá aplicando en las comunidades”, y rechazan además el Acuerdo Comercial con la Unión Europea porque, afirman, “no es otra cosa que la adhesión al TLC firmado por Colombia y Perú, el cual se pretendió firmar años atrás pero la unidad y lucha de los ecuatorianos lograron frenarlo”. La Federación de Estudiantes Secundarios de Ecuador -FESE- suma su reclamo de ingreso libre a la Universidad Pública. Y todos coinciden en rechazar las enmiendas constitucionales que promueve el oficialismo, la Ley de Recursos Hídricos y el alza del transporte que, dicen, es inminente.

Sin embargo la agenda no es compartida por otro conjunto de organizaciones que desconfían de la movilización y prefieren seguir defendiendo el rumbo del gobierno de Rafael Correa.

La Federación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas y Negras -Fenocin- descalificó la convocatoria de protesta, a la que definió como parte de los “intentos desestabilizadores de la oposición conservadora” y anunció, en cambio, su participación en la concentración de apoyo al partido en el gobierno, Movimiento Alianza PAIS, que realizará un festival artístico al mismo tiempo de la protesta sindical. Mientras la protesta partirá de la Caja del Seguro Social, en el centro de Quito, a las 4 de la tarde, el festival oficialista se instalará desde la 1 de la tarde en la Plaza Grande de la misma ciudad. La movilización sindical e indígena tendrá además sus propias convocatorias en otros puntos del país, como Cuenca, Guayaquil, Riobamba, Portoviejo y Loja.

Al igual que sucede en otros países con gobiernos neodesarrollistas en la región, en Ecuador resulta difícil a los sindicatos y movimientos sociales instalar una agenda de reclamos populares que no sea tildada por los abundantes medios oficialistas como “funcional a la derecha” o “desestabilizadora”. La descalificación, improcedente en la mayoría de los casos, alerta sin embargo sobre el aprovechamiento de la lucha popular que realizan sectores conservadores y reaccionarios en frontal oposición a los aspectos más progresivos de gobiernos como el de Ecuador. Ya sea por la solidaridad con procesos más radicales como los de Venezuela o Cuba, ya sea por una retórica y algunas medidas que efectivamente desafiaron los pilares más crudos del neoliberalismo que lo precedió, Rafael Correa se legitima con facilidad ante los ojos “progresistas” de quienes valoran estos aspectos de su gobierno aunque, como contraparte, queden invisibilizadas las denuncias contra el  extractivismo que afecta a pueblos enteros y comunidades originarias, las luchas por los derechos de las mujeres, las situaciones represivas que terminan con encarcelamiento de dirigentes sociales o, como en este caso, las agendas de reclamo ante medidas de gobierno que debilitan la organización sindical y vulneran los derechos indígenas.

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