19/01/2016

Davos, la cumbre de los poderosos

El Foro Económico Mundial, también conocido como
Foro de Davos, es una fundación con sede en Ginebra. Entra en la categoría de
Organización No Gubernamental (ONG) u Organización de la Sociedad Civil (OSC).
No obstante, la relevancia que las autoridades políticas y el periodismo
mundial dan a este encuentro habla del poder que tienen los convocantes, las
principales trasnacionales del planeta. Su objetivo declarado es “mejorar la
situación del mundo”, un fin demasiado altruista para el millar de corporaciones
miembro que ostentan facturaciones anuales de más de cinco mil millones de
dólares.


El mundo
visto desde “arriba”


A partir de 1991 el Foro Económico Mundial empezó a
realizar su Asamblea Anual en la ciudad de Davos, un exclusivo centro turístico
de deportes de invierno ubicado en los alpes suizos. Ese mismo año se
desplomaba la Unión Soviética y el capitalismo se imponía a nivel mundial dando
inicio a lo que se denominó la “globalización”. Desde entonces Davos fue más
que un foro de debate un faro desde donde irradiaron las ideas neoliberales que
pretenden moldear el mundo a la medida de las multinacionales. Allí asisten
además de los gerentes o CEOs (Chief Executive Officers) de las mayores empresas
mundiales    , un gran números de jefes de
estado, funcionarios, algunos académicos y periodistas invitados. Las empresas
participantes pagan hasta u$s 680.000 para tener acceso al Foro.


La convocatoria 2016 reunirá a unos 2500
participantes de más de 140 países. Además de los principales referentes del
mundo de negocios, este año se espera la presencia de líderes políticos como el
vicepresidente norteamericano,
Joe
Biden, el presidente de Francia, François Hollande, la canciller alemana,
Angela Merkel, y el presidente del Consejo italiano, Matteo Renzi, entre otros.
De América Latina participarán los
presidentes de Perú, Ollanta Humala, de Panamá, Juan Carlos Varela, de México, Enrique
Peña Nieto, y de Argentina, Mauricio Macri.
También estarán presentes
alrededor de 10 presidentes de bancos centrales de distintos países del mundo.
    



La agenda del mundo de negocios


Temas como los problemas medioambientales, los
conflictos bélicos, los precios del petróleo y las crisis monetaria en ciernes
asoman en la agenda del foro, que eligió como pomposo título para la presente
edición: “Hacia la cuarta revolución industrial” . Sin embargo, a través de “los
problemas que afectan al mundo”, los hombres de negocios utilizarán el
encuentro para hacer lobby para sus empresas y consensuar sus estrategias
corporativas. Los líderes de Estado, por su parte, aprovecharán el foro para
avanzar en conversaciones con otros representantes de gobiernos y para atraer
inversiones a sus países. Tal es el desafío del presidente Mauricio Macri, que
viaja luego de 13 años de ausencia de la Argentina en la cumbre y con el
antecedente negativo de que el propio Foro Económico Mundial sitúa a su país en
el puesto 106º en el ránking de competitividad.


Los debates de Davos tienen una fuerte carga
retórica, como el caso del llamado realizado por el vicepresidente de EE.UU a
los líderes mundiales para reunir esfuerzos en la investigación para la cura y
el tratamiento del cáncer.  Sin embargo,
detrás de iniciativas como estas se esconde el lobby de los laboratorios
trasnacionales que, en el marco de los tratados de libre comercio impulsados
por EE.UU. (como sucede con el TPP), presionan para la inclusión de medidas de
protección a la propiedad intelectual que ampliarán la vigencia de las patentes
y dificultarán el acceso de las poblaciones pobres a los medicamentos.

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