12/02/2016

Daniel Godoy: “Hay que indagar en las causas que provocaron la epidemia”

¿Cómo evalúa situación en torno a la epidemia de
Zika?


Primero hay una cuestión
de enfoque que hay que aclarar. No estamos ante una epidemia del Zika, sino
ante una epidemia de enfermedades producidas por el mosquito Aedes Aegypti, que
son tres variedades. Se trata de un mismo vector que transmite el Dengue, el
Zika y el Chinkunguña. Llamamos vector al transmisor de la enfermedad de un
infectado a un no infectado. En este caso es esta especie de mosquito zancudo,
que cumple una función de transmisión como sucede con la vinchuca y el Mal de
Chagas. Estas enfermedades ya existían en el paisaje epidemiológico de la
región, no son nuevas. Lo que está sucediendo es un rebrote masivo. Se habla de
epidemia cuando hay un aumento de casos que supera la media. Estamos ante una
epidemia de dengue en la parte sur del Conosur, Paraguay,  Sur de Brasil, Bolivia, Argentina y Uruguay.
El Zika y el Chinkunguña lo encontramos en mayor medida en el norte de Brasil,
Venezuela, Colombia y Centroamérica. Ahora están apareciendo los primeros casos
de Zika y Chinkunguña en Argentina.


¿Qué factores pueden haber provocado la expansión
de enfermedades transmitidas por el Aedes Aegypti?


Hay una mirada
simplificadora y reduccionista de la realidad que plantea que el problema es
matar al mosquito. Y hay una visión más de contexto que apunta a indagar en el
porqué hay más mosquitos y porqué hay más reproducción de la enfermedad. Esto
está dado en gran medida por la transformación del medio ambiente, que está
produciendo nuevos eventos climáticos como tormentas, huracanes, inundaciones. Y
es consecuencia de las prácticas del capitalismo en la región, que se expresan
en la deforestación, el desmonte, la creación de megarrepresas, la ampliación
de la frontera del monocultivo, la hidrofractura, la megaminería, etc. Todas
esas prácticas degradadoras del medio ambiente que se vinieron desarrollando en
los últimos 20 años están generando un impacto que tiene repercusiones como la
reaparición de viejas enfermedades que ya existían en la región. Es decir,
estaban en una media controlada y ahora estamos frente a un rebrote que se
produce como consecuencia de la alteración del ambiente. En el litoral
argentino y en el sur de Brasil tenemos un ejemplo con las recientes
inundaciones que afectaron la región, a lo que siguió la proliferación del
mosquito y el recrudecimiento de las enfermedades. 


¿Qué sectores de la población se ven más
afectados?


Como ocurre siempre, las
enfermedades como estas golpean a la población más vulnerable. Porque la
proliferación del mosquito se ve favorecida en aquellos lugares donde no hay
agua potable o agua corriente. A esto hay que sumar otra situación que es el
mal estado del sistema público en su capacidad de dar respuesta a este tipo de
eventos. Esto coincide en Argentina con el desmantelamiento de programas tales
como el de control de vectores del Ministerio de Salud de la Nación y también
en muchas provincias, producto de la ola de despidos y el achicamiento de
Estado por reducción de personal. Entonces nos encontramos con una situación
epidemiológica que está recrudeciendo y una capacidad de intervención del
Estado que está reduciéndose. Esto lleva a que, por ejemplo en Argentina, ya
los casos se dejaron de contar. Los hospitales dan tratamiento por sintomatología,
no se hace confirmación serológica de los casos, por lo menos de Dengue, aunque
sí para el Zika. Esto habla de un sistema desbordado.


¿Qué medidas sanitarias hacen falta para enfrentar
la situación?


Primero hay que tomar
dimensión de las verdaderas causas. Esta visión reduccionista de la que hablaba
lleva a una acción reduccionista que es “matemos al mosquito”. Mientras que no
se resuelvan las causas que lo generaron este evento va a continuar y van a
venir nuevos eventos. De todas formas, es necesario implementar acciones mano
de obra intensiva en el territorio para erradicar las larvas y cualquier
contenedor de agua que pueda albergar al mosquito, lo que también se requiere es
una fuerte campaña de concientización en la población.


¿Cómo analiza la difusión del tema en los medios masivos
de comunicación?


Hay una cuestión con el
Zika que está teniendo mucha difusión mediática, que es el modo en que puede
afectar a las embarazadas a raíz de la aparición de casos de microcefalia.  En Brasil hay casos comprobados de niños
nacidos con esta malformación de madres a quienes se les ha detectado la
enfermedad. Aparece una sugerencia a las embarazadas para que no viajen a los
países afectados o incluso, en esos países, se les sugiere a las mujeres en
edad fértil no embarazarse. Acá también aparece un enfoque de género
controvertido. Mientras los mismos Estados reducen los programas salud sexual y
reproductiva, esos mismos países le dicen a las mujeres, sobre todo a las de
sectores pobres, que no se embaracen. Y todo esto no está resuelto, porque aun
no se ha definido si es el propio Zika el que produce la microcefalia. Como lo
ha expresado en un informe la Asociación de Médicos de Pueblos Fumigados, en
las poblaciones afectadas por el Zika se aplica un veneno larvicida
[piriproxifeno] que produce mutaciones en los mosquitos. Este veneno que se
aplica por aerofumigación podría ser el responsable de las malformaciones que
luego se ven en los niños y no el virus del Zika.


Se ha denunciado a empresas que intentan sacar
provecho de la epidemia ¿podría mencionar algún caso?


Hay también distintos
tipos de intereses vinculados con la industria que aparecen en medio de la
epidemia. Como el caso de la empresa inglesa Oxitec que le hizo una oferta al
gobierno salvadoreño de producir un mosquito genéticamente manipulado,
depredador del Aedes Aegypti. Esto también ocurrió en Brasil. Es decir, tenemos
a la industria de la enfermedad sacando provecho de la situación.   


Se especula con el desarrollo de una vacuna contra
el Zika ¿es factible al corto plazo?


No está comprobado que
exista una vacuna capaz de combatir el Zika. No hay tratamiento, el tratamiento
es sintomático. Así como hay una industria que impulsa combatir el mosquito
mediante depredadores manipulados genéticamente hay una especulación con el
desarrollo de vacunas. Hay una situación epidemiológica causada por
determinantes que están siendo ocultados y hay una industria que intenta sacar
provecho de la situación que seguramente también colaboraron en crear.


¿Qué acciones están promoviendo las organizaciones
sociales vinculadas a la salud en la región?


Nuestra intención desde
el IDEP-ATE Salud, junto a un grupo de organizaciones tanto de México, Brasil,
Honduras, la Universidad de Colombia, la Universidad Andina de Ecuador, Médicos
del Mundo, la red ALAMES es promover una visión alternativa que permita explicar
lo que está sucediendo epidemiológicamente en la región. Estamos propiciando
que organismos regionales como UNASUR convoquen a un solo dispositivo de
planificación de medidas y de control de la epidemia. Y por otro lado estamos
reclamando a las autoridades de salud de cada país que declaren la alerta
sanitaria y restituyan, en el caso de Argentina, los equipos que han sido
vaciados en el último tiempo.


En los próximos 15 días
un grupo de organizaciones de la Argentina como la Red Universitaria de
Ambiente y Salud, Médicos de Pueblos Fumigados, la Federación de Profesionales
de la Salud (FESPROSA), Médicos del Mundo y el IDEP ATE haremos un
pronunciamiento único dirigido a la sociedad para expresar nuestra posición
sobre lo que están sucediendo.

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