04/04/2012

COSTA RICA: Entrevista al Secretario General de ANEP

 

 

Albino Vargas:el sindicalista más famoso, coleccionista de luchas, desencantos e insultos 

 

Su espacio físico lo limitan su cama, la computadora y un ordenado estante con un centenar de discos de rock clásico. Su espacio mental lo ha ido ampliando desde que tenía 20 años con lecturas sobre movimientos sociales. Nada, en el austero espacio privado de Albino Vargas Barrantes concuerda con la opulencia de su imagen pública como el líder sindical más influyente de las últimas dos décadas. “Si yo hubiera sido un tipo angurriento u oportunista, a lo mejor tendría muchas cosas materiales, pero no me llena nada de eso y no es falsa modestia, ni jugar de vivo”. En vez de sindicalista, el chico retraído y estudioso que aprendía a mascullar inglés con los “Popularímetros” de radio Juvenil, se imaginaba de cura, administrador de empresas o sociólogo. El adulto habría disfrutado estudiando psicología, derecho o periodismo. Su estrategia mediática es efectiva pues es más reconocido que muchos funcionarios públicos.Vargas dice que el sindicalismo debe sobrepasar la pancarta para tener visión de país y la suya estuvo tras el referendo sobre el TLC: “Una de las heridas que tengo y que nunca sanará es que hubo una dilapidación política de todo el capital de resistencia social que habíamos acumulado”. 

 

–¿Las huellas de quién ha querido llenar? ¿Se siente Manuel Mora? 

 

–No, para nada. Los costarricenses olvidamos lo que nos dejaron los grandes hombres y mujeres que forjaron nuestra nacionalidad. Aunque tenían filosofías y prácticas políticas distintas, los inspiraba el bien común; hicieron que Costa Rica fuera distinta. 

 

–Su ‘bautizo’ fue la huelga de las cárceles del 84… 

 

–En mi mente, minuto a minuto: del 18 al 25 de junio. El 22 nos detuvieron como a 70 y nos llevaron en perreras. Tuvo que mediar monseñor Arrieta. (La huelga) me permitió descubrir capacidades como la de organizar, escribir y relacionarme. Me soltó mucho. Antes de eso era muy retraído. 

 

–En su camino siempre hay un obispo 

 

–Pues sí, qué curioso, en las luchas sociales en las que he estado siempre ha habido curas o iglesias, desde el padre Jesús Donzel, de Cristo Rey; el padre Gerardo Varas, en la zona atlántica; monseñor San Casimiro; monseñor Arrieta; los Vargas, que estuvieron muy activos con el ‘No al TLC’ o los luteranos. 

 

– ¿Eso influye en que el sindicalismo tico no sea anticlerical? 

 

–No lo sé, pero siempre he entendido que la religión, la fe y la propia iglesia están muy cercanas al corazón de la mayoría de la población trabajadora de este país, y que negarse a esa realidad es no comprenderla. Estuve diciendo que si queríamos relanzar el pensamiento sindical había que ir al humanismo cristiano, las encíclicas papales y la doctrina social de la Iglesia, porque para mí, allí hay mucho contenido para un mensaje de evangelización obrera. 

 

– ¿Usted llegó a la ANEP a quitarle el matiz político partidista? 

 

–Me considero un ‘sindicalista posmuro de Berlín’. Llegué cuando la izquierda quedó reducida a su mínima expresión y me parece que las banderas de la justicia social que enarbolaba pasaron a organizaciones sociales. Fueron los sindicatos los que llevamos lo más duro contra el Consenso de Washington . Yo dije: ‘Si ustedes eligen a este cristiano, entonces la ANEP se va de la CUT (proyecto sindical del Partido Vanguardia Popular); la ANEP se declara independiente, porque tiene que construirse su camino propio y vamos a romper el tabú sobre los medios de comunicación, distinguiendo entre el propietario del medio y su trabajador’. Seguimos practicando un sindicalismo de clase pero no atado a un proyecto ideológico. 

 

–¿No atado a un proyecto ideológico comunista? 

 

–No, porque en ANEP hay comunistas, socialdemócratas, socialcristianos, ecologistas, gais y evangelistas; es una organización diversa. Una vez me preguntaron cuál era mi ideología; me considero socialdemócrata cristiano de izquierda. 

 

–Le han dicho ‘chavista’ y ‘fidelista’’ 

 

–… y comunista, terrorista, vago, corrupto, holgazán, ladrón… ¿Qué no me han dicho? ¡He coleccionado todos los epítetos negativos! 

 

–¿Qué lo aleja de Chávez o de Fidel? 

 

–Fidel marcó la historia y le tengo respeto. 

 

– Quedarse tanto tiempo a la cabeza de una organización ¿es algo que aprendió de Fidel Castro? 

 

–No. Viera que me he quedado tanto tiempo al frente de la ANEP porque no había fila. Más bien era como: ‘Ahí está Albino todo el tiempo; él puede trabajar 14 y 16 horas, y resuelve’. La gente cree que uno se la tira rico y no es así. 

 

–¿Cuánto gana? 

 

–Un millón y resto, 300 o algo así. 

 

–¿En qué no podría ser jamás ni ‘fidelista’ ni ‘chavista’? 

 

–Que me digan ‘chavista’ no me ofende porque me siento latinoamericanista. Pero me parece que una sociedad como la costarricense jamás podrá abolir la propiedad privada. Nosotros no somos enemigos de los empresarios; peleamos para que acepten que los trabajadores tienen derechos. Ahora uno siente que en Suramérica están haciendo la política social que Costa Rica hizo hace 40 años pero ellos avanzan y nosotros involucionamos. 

 

–¿Ha estado junto a grupos con los que no se supone que esté? 

 

–No es frecuente ver a un sindicato con una cámara empresarial, pero en el gobierno de don Abel (Pacheco) la Uccaep y nosotros hicimos un llamamiento conjunto en tema fiscal, o la gran alianza con empresarios y cooperativas para darle sostenibilidad al régimen de Invalidez Vejez y Muerte, o el proyecto de la III República que hicimos con Cadexco, el movimiento solidarista y las cooperativas. A ANEP la reconocen como interlocutora válida. 

 

–¿Habrían sido posibles esas alianzas sin usted? 

 

–Eso lo responderán quienes escriban esa historia pero yo aprendí que en las relaciones sociales no solo hay blancos y negros, y que si queremos que Costa Rica vuelva a ser una sociedad centrada en el bien común, se necesita una gran capacidad de alianzas. 

 

– ¿Cuántas veces lo han querido sobornar? 

 

–Cuando la Concertación, nos llegaron a ofrecer un montón de dinero si firmábamos la apertura del mercado de seguros. Otra vez, un político que era administrador de una universidad privada, ofreció que si firmaba un convenio para que los afiliados se matricularan me daría ¢1 millón. Vea, sé que con el ‘No al TLC’ a uno lo investigaron hasta el tuétano. Si yo le digo que tengo ese salario es cierto y lo tengo casi todo en deuda. 

 

–¿Cuánto recibe en la colilla? 

 

–Me da pena decirle porque tengo como cinco fianzas y tuve que endeudarme para sufragar la campaña pasada, pero me pueden registrar. Aquí vienen taxistas y me dicen: ‘Don Albino, usted vive aquí por mampara pero tiene la plata en otro lado’. No es cierto. Yo solo tengo créditos en el Popular y en Coopeservidores. Una vez, me metí en la amarga experiencia de una tarjeta de crédito y casi no pude salir; me dejé arrastrar por la lógica consumista y lo pagué caro. A esta altura de mi vida, tengo ya lo mínimo para el resto de mis días. Tengo un techo que nos dejó mi mamá entre seis, una cama y una familia. Si yo hubiera sido un tipo angurriento u oportunista, a lo mejor tendría muchas cosas materiales, pero no me llena nada de eso y no es falsa modestia ni jugar de vivo. 

 

–¿Quedó curado después de la última elección ? 

 

–Sí, quedé curado. 

 

– ¿Ya no más el próximo año? 

 

–No puedo decir eso. No estoy seguro. 

 

–¿Tendrá edad para pensión adelantada? 

 

–Tengo que pensionarme por IVM a los 64 y 11 meses. Tengo que estar con este mandato hasta el 2013. 

 

–Eso es dentro de un año. ¿No cree que ya es tiempo de otra cosa? 

 

– Probablemente sí, ya es tiempo de otra cosa. 

 

–2013 ¿último año? 

 

– No se lo puedo decir porque una parte de mí dice que hasta aquí, y otra que me aguante un poco. Yo entré a la ANEP con un nombre limpio. Mi único capital es mi nombre. Odiado o detestado, sí, pero Albino Vargas no es un corrupto. Quiero que todo lo que pasó con el proyecto Tití quede completamente claro y la organización quede bien sólida para irme tranquilamente. 

 

–¿Fue el proyecto Tití su peor error (proyecto turístico en Manuel Antonio, Quepos, financiado por ANEP)? 

 

– Sí, me dolió mucho. Fue un gran sueño para el que no estábamos preparados. Esperaré los resultados de la auditoría externa este año y que la asamblea tome las decisiones que crea convenientes. 

 

–Y si la conclusión es que tuvo responsabilidad por acción u omisión… 

 

– Tendría que irme. 

 

– Si se retira el próximo año ¿qué hará? 

 

–Tengo que regresar al sistema penitenciario. 

 

–¿Cree que habría represalias si regresa? 

 

–No, ya estamos muy maduros para eso. Sería fantasioso. 

 

–¿Hay presidentes africanos con 20 años de gobierno que no se van porque creen que su país no está listo. ¿No será que está resistiéndose? 

 

–Sí, podría ser una cosa interior. La lucha social es perenne. . 

 

–Pero los líderes son finitos. 

 

–Sí, me puede dar un ataque y ya, pero quiero ver cómo se siente la gente. . 

–¿Ha sido un líder patriarcal o controlador? 

 

–Alguna gente lo percibe así: ‘Albino es como un patriarca’. Lo lamento, pero sí, así ha sido. 

 

–¿Ha preparado un delfín o delfina? Una organización que después de 20 años no tenga un plan de sucesión es poco profesional. 

 

–No. Tenemos ese problema. No nos hemos preocupado por eso y lo reconocemos. 

 

–¿Qué no hizo por estar en ANEP? 

 

–No me lamento; volvería a transitar el mismo camino pero quizá pude haber terminado una carrera en sociología o psicología, o haber sacado derecho. Acá aprendí a conocer la profesión periodística. 

 

–¿Se han “centroamericanizado” los ricos de Costa Rica? 

 

–El ingreso de cierto capital centroamericano, que yo he llamado “capitales sangrientos”, podría cambiar el perfil de país que fuimos porque, si bien es cierto aquí hubo oligarquía, era muy peculiar. Estos están acostumbrados a tener la sartén por el mango del poder político y en Costa Rica lo están intentando. 

 

–¿Tiene amigos en política? 

 

–En política no hay amigos. Los míos son del área sindical. Dicen que tengo imagen pública pero pertenece a la ANEP y no se la regalaría a un partido. 

 

–¿Lo siguen decepcionando los políticos? 

 

– Sí, pero la política dejó de ser monopolio de los partidos y se puede hacer desde la sociedad civil. Yo sé que a la ANEP la han acusado de ser un partido político disfrazado de sindicato porque en muchos casos ha desarrollado mejor propuesta de país que muchos partidos políticos. 

 

– ¿Quién hace esa acusación? 

 

– Si desde la extrema izquierda dicen que sos un vendido, un mediatizador, que renunciaste a la lucha de clases y un reformista, y desde la derecha neoliberal te dicen‘chavista, radicaloide, extremista, a lo mejor no he andado tan mal. 

 

– ¿Cuáles etapas ha tenido su gestión? 

 

– La primera fue una ofensiva brutal del Consenso de Washington y la tesis de que el capitalismo neoliberal había triunfado. Una de las cosas más dolorosas que yo he vivido fue que no haya habido desfile del 1.° de mayo de 1996 por los efectos de la derrota de la huelga magisterial de 1995 y todo el mundo proclamó la muerte de los sindicatos. Pero ahí seguimos y emerge esa belleza que fue el Combo ICE . 

 

–¿Fue el Combo ICE la voz que levantó a Lázaro? 

 

– Sí, nos levantó a los movimientos sindicales y sociales. Nos posicionamos de tal forma que, en mi criterio, el TLC (2007) nos puso por primera vez desde el 48 a disputar la hegemonía y llegamos a un punto de empate estratégico. 

 

–Hubo tensión. ¿Quién lideró el “No al TLC”? 

 

– Tuvo un liderazgo muy diluido. Jugamos a la simetrización total en la toma de decisiones y hubo puntos en que nos contradecíamos. 

 

–¿Se avergonzó el PAC de su relación con los sindicatos? 

 

– Una parte del PAC sintió que éramos amenazantes, que teníamos mucho criterio, que no éramos consigneros ni panfletarios y que estábamos allí por tener una lectura de la realidad y una propuesta de país alternativo, construida desde antes de que existiera el PAC. 

 

– ¿Qué tipo de contradicciones hubo dentro del NO? 

 

– Celos de liderazgos. Más de uno se sintió presidenciable. Una de las heridas que tengo y que nunca sanará es que hubo una dilapidación política de todo el capital de resistencia social que habíamos acumulado. A pesar de la derrota, que 7 de 9 candidaturas presidenciales (2010) vinieran del “No” para mí significaba un dolor muy grande porque cómo puede ser posible que las vanidades echaran a perder la posibilidad de una opción electoral distinta; pero no, fulano quería ser candidato, zutano también y mengano se sentía iluminado… 

 

–¿Quién desmoronó la posibilidad electoral del No? 

 

– No le echaría los muertos a nadie, es responsabilidad compartida. 

 

–¿Tiene posibilidad esta nueva alianza para el 2014? 

 

– Quiero permanecer tan lejano de la próxima campaña electoral como sea posible. 

 

– ¿Por qué? ¿Se siente usado? 

 

– Sí, nos han usado. Nosotros hemos actuado de buena fe, creyendo en algunas buenas propuestas de esos partidos, porque no es cierto que todos sean corruptos, pero los intrincados del poder anulan las buenas intenciones. 

 

– ¿Será candidato a diputado? 

 

– Ni regalada quiero una curul. He tenido tres ofertas. 

 

– ¿Quién le ha ofrecido? 

 

– Una vez, don Ottón Solís llegó a la junta directiva de la ANEP a estimar que este servidor podía ser diputado del PAC. En algún momento, gente de Frente Amplio y gente ligada a Alianza Patriótica también lo pensó. 

 

–¿Con cuál ministro trabajó mejor? 

 

–A quien he visto llevar mejor Trabajo sin que nunca haya sido ministro es el Lic. Eugenio Solano Calderón. Con Farid Ayales nunca pude. Francisco Morales, Víctor Morales o doña Sandra Piszk mantuvieron las puertas abiertas. 

 

– ¿Cómo define su estilo gerencial? 

 

– ‘Las cosas se hacen bien o no se hacen’. Soy obsesivo; dicen que soy workholic. Pero también confío excesivamente en quienes me rodean ¡y me he llevado cada leñazo! 

 

– ¿Qué le envidian? 

 

– Capacidad de trabajo y de síntesis. El tema mediático ha molestado a muchos colegas. 

 

– ¿Cuál ha sido su estrategia para mantener el poder? 

 

–Trabajo, trabajo y más trabajo. 

 

–¿Clientelismo, para conseguir la reelección? 

 

– Difícilmente porque es tan poco lo que podés repartir. Más bien tuve que invertir de mi dinero para seguir. 

 

–¿A los adversarios, los convence o los fumiga? 

 

– Terminan yéndose. Muchas veces soy el último en enterarme de que tenía un adversario cerca. 

 

– ¿Se le rebeló el discípulo al maestro? (Édgar Morales, el adjunto que creó un grupo opositor en la última elección de ANEP) 

 

– ¿Qué le puedo decir? Creció bajo mi sombra, se hizo figura pública a la par mía. Diay, seguro. 

 

– ¿Es un robacámara? ¿Le gusta estar en los medios? 

 

– En ANEP vacilamos; me dicen Figurón. Los medios dan posibilidad de difundir nuestra posición. 

 

– ¿Crearon los medios de comunicación a este ‘Albino Vargas’? 

 

– ¿Qué ganaban con eso? Yo no vendo. Las huelgas son noticia pero también opinamos con contenido, rapidez, profesionalismo y seriedad. 

 

– ¿Quién hizo su estrategia de imagen? 

 

– Yo. En 20 años, casi todos los comunicados de prensa son míos. Respondo y devuelvo todas las llamadas, trato con respeto, mantengo la distancia. 

 

–El poder es solitario ¿Cómo se vacuna contra la gente oportunista? 

 

–Para serle honesto, me han utilizado muchas veces. Me han metido en líos. He visto al oportunismo acercarse pero también lo he visto irse. 

 

– ¿Qué cree que piensa la gente cuando lo ve? 

 

– Unos: ‘Qué bien Albino!’ y otros: ‘Ahí está otra vez ese vagabundo’. En el bus hay gente que saluda cordialmente, pero nunca falta un domingo siete. 

 

– ¿Ha perdido por la ANEP la oportunidad de tener una pareja estable? 

 

– Si me quedé solterón. Ya eso quedó así. 

 

– ¿Cuántas veces se ha enamorado? 

 

– Un par pero he estado más enamorado de estas cosas. 

 

– En otras épocas de su vida, ¿era muy noviero? 

 

– No, era muy dedicado al estudio. Me costaba la matemática y odiaba la química, pero fui bachiller de honor. Después tuve que trabajar para apoyar a mi mamá con mis hermanos. 

 

– ¿Nunca ha tenido carro? 

 

– Ni voy a tener. La única vez que intentaron enseñarme lo estrellé contra un árbol y me rebajaron el deducible del salario. Viajo en bus o en taxi. 

 

– ¿Qué hace en el bus? 

 

– Le caigo mal a la gente porque voy leyendo periódicos aunque vaya de pie. 

 

– ¿Está en redes sociales? 

 

– No, y nunca me voy a meter en eso. 

 

– ¿Qué color abunda en su clóset? 

 

– Azul, que siempre asocié con la ANEP, y negro, porque dicen que uno se ve más delgado.

 

FUENTE:  suplemento Revista Dominical, del Grupo Nación.

Por Unidad de Información y Comunicación, ANEP

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