23/02/2014

CHILE: Con Tucapel en la Memoria Asumimos el Futuro

Este 25 de febrero se cumplen 32 años del asesinato de Tucapel Jiménez Alfaro, ex presidente de ANEF y líder del movimiento sindical y social durante la dictadura, y como es ya tradición, la ANEF reinicia sus actividades sociosindicales, en el Cementerio General con un homenaje a su memoria y un reconocimiento a su trayectoria y compromiso democrático.
 

Esta conmemoración se hace en un momento en que Chile y su ciudadanía se aprontan a enfrentar un nuevo ciclo en su historia, lleno expectativas, de reivindicaciones, de desafíos, y porque no decirlo también de esperanzas de avanzar en aquellas demandas de mayor justicia social, de mayor igualdad, que han sido largamente postergadas, pero que también han sido crecientemente reclamadas, con un reflorecimiento de la movilización social y de la vigilancia ciudadana. Hoy el legado y enseñanzas de líderes como Tucapel están más vigentes que nunca.

El país, los/as trabajadores/as, los/as funcionarios/as públicos/as, comenzamos a dejar atrás estos cuatro duros años de gobierno empresarial, que ha significado tantos retrocesos, y que trajo problemas y dolores a las familias trabajadoras que parecían no sucederían nunca más en Chile. A toda la movilización social la respuesta fue represión,  con los estudiantes, con los ambientalistas, con los hermanos Mapuche, Magallanes, Aysén y con las grandes movilizaciones sindicales como los municipales, y los portuarios, por nombrar algunos.

En el Estado lo vivimos, once mil despidos arbitrarios, miedo, maltrato laboral, fueron prácticas cotidianas hacia los funcionarios, dilatación en las negociaciones, de hecho después de cuatro años de postergación solo ahora, terminando el período se logra por fin el incentivo al retiro. Pero no solo fueron los funcionarios, sino que el conjunto del Estado que sufrieron los embates de esta derecha, con destrucción de políticas públicas, privatizaciones y lo más grave un gran vaciamiento de arcas fiscales en transferencia a los privados, el Estado se transforma en su banco pagador.

Sin duda que la respuesta ciudadana se hizo escuchar, las organizaciones sociales y sindicales se han manifestado con convicción, en especial los estudiantes que lograron interpretar este malestar y que han puesto en debate público propuestas de cambio, reformas políticas, económicas, laborales y ambientales profundas, exigiendo a los sectores políticos a hacerse cargo y comprometerse con estas transformaciones.

Pero la vida social no es estática, requiere del dinamismo y fuerza del movimiento social para avanzar, la vigilancia permanente, porque los cambios son una lucha de intereses contrapuestos, entre los grandes grupos económicos que operan y lucran en Chile y una población que aspira más a mejores condiciones de vida, a mayor respeto de sus derechos, a más oportunidades para el futuro.

Una nueva Constitución; un nuevo Código Laboral, con estabilidad y negociación colectiva para el Sector Público, una Educación gratuita y de calidad; el fin a las AFPs, la construcción de un Sistema de Pensiones de Reparto; una Reforma Tributaria que conlleve impuestos a la riqueza; el fin al binominal y la mayor autonomía regional son parte de las batalla social, que se viene, son cambios cuya profundidad dependerán de la fuerza que se logre poner en la calle, de la presión de la movilización social, de la capacidad de unidad y convergencia de fuerzas democráticas y progresistas, solo así se pueden contrarrestar a quienes se oponen a los cambios, solo así podemos exigir que se cumplan  las promesas electorales, sol así podemos ser parte de la construcción de este país más inclusivo y justo, por el cual líderes como Tucapel dejaron su vida.

 

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