24/11/2015

BRASIL: Lodo tóxico de minera llegó al mar tras contaminar cerca de 83 mil km²

Desembocadura
del río Doce en el Atlántico inundada por una riada de barro y residuos
minerales, causada por la ruptura de un dique de la minera Samarco.

 

Dos semanas
después de la rotura de un dique de contención de la minera Samarco, que dejó
11 muertos, 12 desaparecidos y millares de desamparados en el municipio de
Mariana, en Minas Gerais, la riada de lodo y escombros minerales llegó a la
playa de Regencia, en el estado de Espírito Santo, una importante área de
corales.

 

El desastre
ocurrido el 5 de noviembre, ha causado la suspensión del suministro de agua
potable a cerca de 250 mil personas, resultado de la cantidad de barro y de la
presencia de metales como arsenio, cadmio, plomo, cromo, níquel, cobre y
mercurio por sobre el límite legalmente permitido, según informó el Instituto
Minero de Gestión de Aguas. La riada fue consecuencia de la ruptura de un dique
que contenía 62 millones de metros cúbicos en depósitos de agua y de residuos
minerales de Samarco, en el municipio de Mariana, en el sudeste de Brasil.

 

“La
situación puede resumirse en dos palabras: río muerto”, definió Luciano
Magalhães, director de análisis del Servicio de Agua y Desague de la región.
Para el investigador Marcos Freitas, de la Universidad Federal de Río de Janeiro
(UFRJ), territorios cubiertos por el barro deben volverse “cementerios
biológicos”. La villa Bento Rodrigues, por ejemplo, tendrá que construirse en
otra parte. El gobierno brasileño calificó el accidente como una “catástrofe
ambiental”, cobrándole a la empresa una multa equivalente a 100 millones de
euros y el bloqueo de unos 300 millones de euros.

 

La minera,
que ha negado la existencia de sustancias nocivas en las aguas del Rio Doce, se
comprometió a sanar los daños ambientales con un valor equivalente a 250
millones de euros. Ambientalistas, sin embargo, estiman que las pérdidas son
mucho mayores, en verdad, incalculables, por el número de muertes humanas y el
riesgo de desaparición de especies vegetales y animales, en una cuenca que baña
cerca de 83 mil kilómetros cuadrados, equivalente a Austria. La Samarco
pertenece a dos de los grandes grupos mineros internacionales, el
anglo-australiana BHP Billiton y el brasileño Vale, mayor productor mundial de
mineral de hierro.

 

Con más de
850 kilómetros de largo, el Rio Doce (dulce) debe provocar daños en la
agricultura, pesca, turismo e industria de varias ciudades de los estados de
Minas Gerais y Espírito Santo, lo que ha provocado protestas entre los
pobladores y entre las comunidades indígenas de la región. En una de ellas,
indios de la tribu Krenak, ofrecieron agua sucia del río a los empleados de
Samarco, en otra, bloquearon las ferrovías que conecta la minera al puerto.

 

“No hay
dinero que pague la riqueza que teníamos. El río se acabó y no vuelve más. Es
muy triste. Todo lo que queríamos estaba en él. Se llevaron nuestra alegría”,
dice el pescador Mauro Krenak. Así como él, videos que muestran a indios
llorando a la orilla del río han conmovido a los brasileños, que se han
solidarizado con la región de Mariana, a través de donaciones y de las redes
sociales.

 

Un reportaje
del diario O Globo reveló este fin de semana que existen por lo menos otros 16
diques como este en cuatro estados del país que pueden repetir la tragedia de
Mariana, colocando en riesgo la vida de casi 800 mil personas. La propia
Samarco admitió esta semana que otros dos diques en Mariana también corren el
riesgo de reventarse.

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