12/07/2015

BOLIVIA: Concluyó el II Encuentro de Movimientos Populares

Los
delegados de al menos 40 países reunidos en el II Encuentro Mundial de
los Movimientos Populares en Santa Cruz, del que participó una
delegación de 20 compañeros de la CTA encabezada por Pablo Micheli,
aprobaron un decálogo en el que aseguran que un sistema que no puede
brindar tierra, techo y trabajo para todos, que socava la paz entre las
personas y amenaza la propia subsistencia de la Madre Tierra no puede
seguir rigiendo el destino del planeta.


Después
de tres días de deliberación en la ciudad de Santa Cruz, las
organizaciones sociales entregaron las conclusiones al presidente Evo
Morales y al papa Francisco, con el que coincidieron en que la
problemática social y ambiental son dos caras de una misma moneda.

El “Decálogo de Santa Cruz” establece los siguientes 10 puntos.

Las organizaciones sociales reunidas en el Segundo Encuentro Mundial
de Movimientos Populares, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, durante
los días 7, 8 y 9 de julio de 2015, coincidimos con el Papa Francisco en
que la problemática social y ambiental emergen como dos caras de la
misma moneda.

Un sistema que no puede brindar tierra, techo y trabajo para todos,
que socava la paz entre las personas y amenaza la propia subsistencia de
la Madre Tierra, no puede seguir rigiendo el destino del planeta.

Debemos superar un modelo social, político, económico y cultural
donde el mercado y el dinero se han convertido en el eje regulador de
las relaciones humanas en todos los niveles.

Nuestro grito, el de los más postergados y marginados, obliga a que los poderosos comprendan que así, no se puede seguir.

Los pobres del mundo se han levantado contra la exclusión social que
sufren día a día. No queremos explotar ni ser explotados. No queremos
excluir ni ser excluidos. Queremos construir un modelo de vida en el que
la dignidad se alce por encima de todas las cosas.

1.- Impulsar y profundizar el proceso de cambio

Reafirmamos nuestro compromiso con los procesos de cambio de
liberación como resultado de la acción de los pueblos organizados, que
desde su memoria colectiva toman la historia en sus manos y se deciden a
transformarla, para dar vida a las esperanzas y las utopías que nos
convocan a revolucionar las estructuras más profundas de presión,
dominación, colonización y explotación.

2.- Vivir Bien en armonía con la Madre Tierra.

Seguiremos luchando para defender a la Madre Tierra, promoviendo la
“ecología integral” de la que habla el Papa Francisco. Somos fieles a
la filosofía ancestral del “Vivir Bien”, nuevo orden de vida que propone
armonía y equilibrio en las relaciones entre los seres humanos y entre
éstos y la naturaleza.

La tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la tierra.
Debemos cuidarla y labrarla en beneficio de todos. Queremos leyes
medioambientales en todos los países en función del cuidado de los
bienes comunes.

Exigimos la reparación histórica y un marco jurídico que resguarde
los derechos de los pueblos indígenas a nivel nacional e internacional,
promoviendo un diálogo sincero a fin de superar los diversos y múltiples
conflictos que atraviesan los pueblos indígenas, originarios,
campesinos y afro-descendientes.

3.- Defender el trabajo digno.

Nos comprometemos a luchar por la defensa del trabajo como derechos
humanos. Por la creación de fuentes de trabajo digno, por el diseño e
implementación de ´políticas que restituyan todos los derechos laborales
eliminados por el capitalismo neoliberal, tales como los sistemas de
seguridad social, de jubilación y el derecho a la sindicalización.

Rechazamos la precarización, la tercerización y buscamos que se
supere la informalidad a través de la inclusión, nunca con persecución
ni represión.

Asimismo, levantamos la causa de los migrantes, desplazados y
refugiados. Instamos a los gobiernos de los países ricos a que deroguen
todas aquellas normas que promueven un trato discriminatorio contra
ellos y establezcan formas de regulación que eliminen el trabajo
esclavo, la trata, el tráfico de personas y la explotación infantil.

Impulsaremos formas alternativas de economía, tanto en áreas urbanas
como en zonas rurales. Queremos una economía popular y social
comunitaria que resguarde la vida de las comunidades y en la que
prevalezca la solidaridad por sobre el lucro. Para esto es necesario que
los gobiernos fortalezcan los esfuerzos que emergen de las bases
sociales.

4.- Mejorar nuestros barrios y construir viviendas dignas.

Denunciamos la especulación y mercantilización de los terrenos y los
bienes urbanos. Rechazamos los desalojos forzosos, el éxodo rural y el
crecimiento de los barrios marginados. Rechazamos cualquier tipo de
persecución judicial contra quienes lucha por una casa para su familia,
porque entendemos a la vivienda como un derecho humano básico, el cual
debe ser carácter universal.

Exigimos políticas públicas participativas que garanticen el derecho a
la vivienda, a la integración urbana de los barrios marginados y el
acceso integral al hábitat para edificar hogares con seguridad y
dignidad.

5.- Defender la Madre Tierra y la soberanía alimentaria.

Promovemos la reforma agraria integral para distribuir la tierra de
manera justa y equitativa. Llamamos la atención de los pueblos sobre el
surgimiento de nuevas formas de acumulación y especulación de la tierra y
el territorio como mercancía, vinculadas al agro-negocio, que promueve
el monocultivo destruyendo la biodiversidad, consumiendo y contaminando
el agua y desplazando poblaciones campesinas y utilizando agro tóxicos
que contaminan los alimentos.

Reafirmamos nuestra lucha por la eliminación definitiva del hambre,
la defensa de la soberanía alimentaria y la producción de alimentos
sanos. Asimismo rechazamos enfáticamente la propiedad privada de
semillas por grandes grupos agroindustriales, así como la introducción
de productos transgénicos en sustitución de los nativos, debido a que
destruyen la reproducción de la vida y la biodiversidad, crear
dependencia alimentaria y causan efectos irreversibles sobre la salud
humana y el medio ambiente. De igual manera, reafirmamos la defensa de
los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas sobre la
agricultura sustentable.

6.- Construir la paz y la cultura del encuentro.

Nos comprometemos, desde la vocación pacífica de nuestros pueblos a
intensificar las acciones colectivas que garanticen la paz entre todas
las personas, pueblos, religiones, etnias y culturas.

Reafirmamos la pluralidad de nuestras identidades culturales y
tradiciones que deben convivir armónicamente sin que unas sometan a
otras. Nos levantamos en contra de la criminalización de nuestra lucha
pues están criminalizando nuestras costumbres.

Condenamos cualquier tipo de agresión militar y nos movilizamos por
el cese inmediato de todas las guerras y de las acciones
desestabilizadoras o golpes de Estado, que atentan contra la democracia y
la elección de los pueblos libres. Rechazamos el imperialismo y las
nuevas formas de colonialismo, sean militares, financieras o mediáticas.
No pronunciamos contra la impunidad de los poderosos y a favor de la
libertad de los luchadores sociales.

7.- Combatir la discriminación.

Nos comprometemos a luchar contra cualquier forma de discriminación
entre los seres humanos, sea por diferencias étnicas, color de la piel,
género, origen, edad, religión u orientación sexual. Todos nosotros,
mujeres y hombres, debemos tener los mismos derechos. Condenamos el
machismo, cualquier forma de violencia contra la mujer, en particular
los feminicidios y gritamos ¡Ni una menos!

8.- Promover la libertad de expresión.

Promovemos el desarrollo de medios de comunicación alternativos,
populares y comunitarios, frente al avance de los monopolios mediáticos
que ocultan la verdad. El acceso a la información y la libertad de
expresión son derechos de los pueblos y fundamento de cualquier sociedad
que se pretenda democrática, libre y soberana.

La protesta es también una legítima forma de expresión popular. Es un
derecho y quienes lo ejercemos no debemos ser perseguidos por ello.

9.- Poner la ciencia y tecnología al servicio de los pueblos.

Nos comprometemos a luchar para que la ciencia y el conocimiento sean
utilizados al servicio del bienestar de los pueblos, Ciencia y
conocimiento son conquistas de toda la humanidad y no pueden estar al
servicio de la ganancia, explotación, manipulación o acumulación de
riquezas por parte de algunos grupos. Persuadimos a que las
universidades se llenen de pueblo y sus conocimientos estén orientados a
resolver los problemas estructurales más que a generar riquezas para
las grandes corporaciones. A denunciar y controlar a las multinacionales
farmacéuticas que por un lado lucran con la expropiación de
conocimientos milenarios que los pueblos originarios, y ´por el otro,
especulan y generan ganancias con la salud de millones de personas,
poniendo el negocio por delante de la vida.

10.- Rechazamos el consumismo y defendemos la solidaridad como proyecto de vida.

Defendemos la solidaridad como proyecto de vida personal y colectiva.
Nos comprometemos a luchar contra el individualismo, la ambición, la
envidia y la codicia que anidan en nuestras sociedades y muchas veces en
nosotros mismos. Trabajaremos incansablemente para erradicar el
consumismo y la cultura del descarte.

Fuente: www.resumenlatinoamericano.org

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