20/10/2015

ARGENTINA: La represión contra las mujeres en Argentina sigue impune

Sacayán, coordinadora del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL) e integrante de la Asociación Internacional de Lezbianas, Gays y Bisexuales (Ilga), fue una militante comprometida y reconocida a nivel internacional.

Sacayán, coordinadora del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (MAL) e integrante de la Asociación Internacional de Lezbianas, Gays y Bisexuales (Ilga), fue una militante comprometida y reconocida a nivel internacional.

Trabajadora del Programa de Diversidad Sexual del Inadi y defensora de la ley de cupo laboral trans que la legislatura bonaerense sancionó en septiembre pasado, Sacayán había nacido en Tucumán y siendo bebés sus padres migraron a Buenos Aires.

La vida de Diana fue dura, pero supo canalizar las injusticias que vivió en una militancia política permanente y ejemplar. Su militancia también le acarreó problemas: dos semanas antes de ser asesinada, fue golpeada y detenida por la Policía Metropolitana. Ante esa situación, Sacayán denunció que “no podemos vivir amenazadas por las propias fuerzas de seguridad que deberían cuidarnos”.

Desde el Departamento de Derechos Humanos y el Observatorio de Vulneración de Derechos de ATE-Nacional, no sólo repudiamos su asesinato, sino que también exigimos que se esclarezca el crimen. La muerte de Diana Sacayán no es un hecho aislado en el país, ya que el femicidio y la violencia de género se aplican de forma cotidiana: En Argentina, el promedio de vida de una persona trans es de 35 años, debido a que son víctimas de la exclusión.

Otra muestra se puede encontrar en el “Estudio sobre violencia de género” realizado por el Centro de Investigaciones Sociales Voice y la Fundación UADE, dado a conocer en el mes de septiembre. Según la investigación, al menos una de cada diez mujeres argentinas sufrió distintas formas de violencia machista por parte de su pareja en el último año.

Otra voz de alerta fue pronunciada desde el “Observatorio de Femicidios Marisel Zambrano”, perteneciente a la ONG La Casa del Encuentro, que denunció que en la semana del 5 al 11 de octubre de este año nueve mujeres fueron asesinadas sólo por ser mujeres. De ese total, en ocho casos los novios o ex parejas de las mujeres son los sospechosos de haber cometido el crimen.

La represión desatada por la policía bonaerense contra las mujeres que en Mar del Plata que marcharon en el marco del Encuentro Nacional de Mujeres no es un hecho aislado.

La policía, que rompió el protocolo que rige a la institución, utilizó a agentes de civil que abrieron fuego contra los y las manifestantes frente a la Catedral de Mar del Plata y que, además, los disparos con municiones de caucho fueron dirigidos a la cabeza de las personas que se movilizaban.

La policía también actuó como fuerza de protección del grupo de ultraderechistas encabezados por el neonazi Gustavo Pampillón, responsable de tumbar las rejas de la catedral. La actuación policial contra el Encuentro Nacional de Mujeres, que es el más grande que se realiza en América todos los años, es una muestra cabal de una fuerza al servicio de la represión del movimiento popular.

El Departamento de Derechos Humanos y el Observatorio de Vulneración de Derechos ha denunciado a las fuerzas policiales en varias oportunidades por atacar y operar en contra de los trabajadores y las trabajadoras que demandan se cumplan sus derechos básicos.

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