11/11/2015

ARGENTINA: La ley de convenciones colectivas cumple 23 años

“(…) También reparamos -y
es una cuestión de fondo- lo que tiene que ver con la dignidad del trabajador
público y del trabajador estatal, porque muchas veces ha sido víctima de la
burla, ridiculización y de la humillación, y muchas veces se eligió al
trabajador público como el chivo expiatorio, el culpable, el victimario que
produjo la crisis estructural que sufrió el Estado argentino”, pronunciaba
aquel 11 de noviembre Chacho Álvarez, en representación del interbloque de ocho
diputados entre los que se encontraba Germán.

 

Minutos después, 131
legisladores aprobaban por mayoría la ley 24.185 de Convenciones Colectivas de
Trabajo para la Administración Pública Nacional, que un año antes había sido
votada afirmativamente en el Senado. Fue tarea de Germán Abdala la elaboración
y unificación de los distintos proyectos presentados por varios bloques, e
incluso por el Poder Ejecutivo.

 

La ley fue promulgada de
hecho el 16 de diciembre y reglamentada el 17 de marzo siguiente. Su existencia
es de suma importancia, porque desde entonces los trabajadores del Estado están
habilitados a discutir su estabilidad en el empleo, remuneraciones,
escalafones, condiciones de ingreso, concursos y promociones, calificaciones,
régimen horario, licencias, régimen disciplinario, capacitación, extinción de
la relación de empleo e indemnizaciones.

 

La sanción legalizó el
Convenio 154 de la Organización Internacional del Trabajo celebrado en 1981
sobre el fomento de la negociación colectiva, que ya había sido ratificado en la
Argentina mediante la ley 23.544.

 

Entre otras
particularidades, la ley de convenciones colectivas obliga a las partes a
negociar de buena fe, concurriendo a las audiencias en debida forma, designado
negociadores idóneos y con representatividad suficiente, intercambiando la
información necesaria o realizando los esfuerzos conducentes a lograr acuerdos.
Todas cuestiones que la patronal no siempre pone en práctica.

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