20/11/2015

ARGENTINA: El Trabajador del Estado, órgano de prensa de ATE, cumple 90 años

El periódico
respondía a la necesidad que los obreros anarcosindicalistas, fundadores de la
organización, se plantearon desde un comienzo: “satisfacer la imperiosa
necesidad de un elemento eficaz que fomente intensamente el espíritu de unión
de todos los trabajadores del Estado”. No se trataba de una simple declaración
de buenas intenciones, era una necesidad estratégica. Los pioneros fundadores
de ATE eran trabajadores de Construcciones Portuarias, pertenecientes a los
talleres de la Isla de Marchi, en el barrio porteño de La Boca. Conocían la
dispersión de la fuerza laboral y su aislamiento. Para organizar a los más de
6.000 trabajadores del Ministerio de Obras Públicas que se encontraban
embarcados en las dragas marinas, en los astilleros y en los talleres
distribuidos en la capital del país y el litoral, era necesario construir una
herramienta de comunicación efectiva.

 

Existían ya
en esa época otras publicaciones obreras, como La Protesta (1897) y La
Vanguardia (1894). Sin embargo, se trataba de publicaciones partidarias, del
Movimiento Anarquista en el primer caso y del Partido Socialista en el Segundo.
El Trabajador del Estado, en cambio, fue desde un comienzo una publicación
sindical autónoma de los partidos y de los gobiernos.

 

Desde un
comienzo el “órgano de prensa de la ATE”, como lo definieron los fundadores, se
abocó a brindar información referida al crecimiento de la organización, sus
reclamos y sus denuncias sobre las situaciones extremas a las que eran
sometidos los trabajadores del Estado argentino. También publicaba información
sobre deberes de los socios, de los delegados, y se detallaba con precisión el
estado de cuenta y las finanzas de la organización.

 

Sin embargo,
la mirada integral de los pioneros anarcosindicalistas respecto a la actividad
sindical, que rechazaba la separación burguesa entre trabajo manual y trabajo
intelectual, permitió asignar otras funciones a la publicación. Ya en el
editorial del Nº 1 se planteaba fomentar “el cultivo y el desarrollo
intelectual general”, lo que dio lugar en sus páginas a variadas colaboraciones
literarias, tanto de afiliados como de reconocidos escritores de la época.

 

A través de
las páginas de El Trabajador del Estado pueden rastrearse los principales acontecimientos
políticos nacionales e internacionales desde la perspectiva de los
trabajadores. Desde la difícil situación de los trabajadores de la flamante YPF
hasta la campaña internacional por la libertad de Sacco y Vanzetti, el
periódico de ATE fue una publicación que se caracterizó por el fomento de la
solidaridad de clase.

 

La
accidentada vida política del país no fue ajena a ATE y su publicación. Durante
los ’50 y ’60 el periódico se discontinuó para aparecer nuevamente a mediados
de los ´70, cuando ATE se encontraba en mano de sectores que terminarían siendo
funcionales a la dictadura genocida del ´76. Con la recuperación, en 1984 el
periódico vuelve a ser una herramienta de organización y lucha, y reaparece en
distintos formatos y con una regularidad variable, pero al servicio de
comunicar los grandes cambios que vivía la organización, de volver a ser una
expresión del debate de ideas, de la formación y de la promoción de los
principios y valores que habían dado origen a nuestra ATE.

 

En la
actualidad El Trabajador del Estado es algo más que una publicación impresa.
Además de la edición bimestral en papel está disponible en Internet y como
aplicación para teléfonos móviles. Durante los últimos años los ejemplares
históricos de la edición papel fueron microfilmados y digitalizados para su
conservación como patrimonio de nuestra organización. A modo de homenaje, con
la última edición en papel de 2015, el Consejo Directivo Nacional distribuirá
un número especial del El Trabajador del Estado referido a su larga historia.

 

A 90 años de
su creación y con las mismas convicciones de siempre, el periódico de ATE sigue
apostando a los objetivos que le dieron origen: promover la unidad de los
trabajadores del estado, fomentar su conciencia de clase y acompañar cada una de
las acciones que llevan adelante en pos de construir una sociedad más justa.

 

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