10/02/2015

ARGENTINA: ATE repudia el sobreseimiento de Macri por represión en el Hospital Borda

“La
justicia es como las serpientes, sólo muerde a los descalzos”. Atribuida al
periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, esta frase podríamos
emparentarla con la decisión de la Cámara IV en lo Criminal, quien este martes
10 de febrero confirmó los sobreseimientos del jefe de Gobierno porteño,
Mauricio Macri, y de su vicejefa, María Eugenia Vidal, entre otros
funcionarios, por la violenta represión policial ocurrida en abril de 2013
dentro de las instalaciones del Hospital Borda. Lo más insólito quizás es que
tras este nuevo fallo sólo permanece procesado el comisionado de la Policía
Metropolitana Martín Roth bajo la “amable” carátula de “lesiones
leves”, mientras que cinco trabajadores del Borda continúan acusados por
“atentado y resistencia a la autoridad”.

 


Los hechos

 

El clima de
tensión ya había comenzado en la madrugada de aquel 26 de abril, cuando una
fuerza de choque de la Policía Metropolitana llegó junto a un grupo de obreros
para tirar abajo un edificio en el que los internos del Borda fabricaban
sillas, mesas y camas. Se trataba de un espacio querido por los pacientes,
quienes adquirían conocimientos de carpintería y herrería con un objetivo
terapéutico. 

 

Ante a este
acto de evidente provocación, los trabajadores del hospital convocaron a
compañeros de ATE de otras clínicas, como el Hospital Moyano, el Garrahan y el
Durand, que acudieron inmediatamente a colaborar con la resistencia. Poco a
poco fueron llegando compañeros de distintas organizaciones sindicales,
sociales y políticas, para engrosar las líneas de defensa frente al embate
contra lo público que el macrismo insiste en llevar adelante en la Ciudad.

 

A medida
que se sumaban militantes y trabajadores del neuropsiquiátrico, todos se iban
plantando en el predio en conflicto para impedir el atropello. Cuando la línea
policial empezó a verse rodeada por cientos y cientos de compañeros, y a pesar
de no tener una orden legal de disolver la concentración, los efectivos de la
Policía Metropolitana arremetieron contra hombres y mujeres con total
brutalidad, sin tener en cuenta que entre los manifestantes se encontraban
además internos del Borda y familiares de los mismos.

 

El saldo
fue de más de cincuenta personas heridas, entre ellas José Gherbesi,
camarógrafo de El Trabajador del Estado, quien recibió tres balazos de goma a
pesar de sólo estar allí registrando los hechos. Trabajadores de prensa de
varios medios de comunicación también sufrieron el embate represivo, entre
ellos el fotógrafo Pepe Mateos, colaborador en varias ediciones del órgano de
prensa de ATE.

 

Al calmarse
los ánimos, la tensión pasó a las puertas de la comisaria que La Metropolitana
tiene en el barrio de Parque Patricios. Allí, junto a cientos de militantes,
llegaron Julio Fuentes y Hugo Godoy para pedir la inmediata liberación de los
compañeros, que finalmente se resolvería seis horas más tarde.

 


Lo público
frente al negociado privado

 

El gobierno
los había cerrado, pero la justicia porteña ordenó reabrirlo en enero de 2013,
convalidando el reclamo de diversas organizaciones en defensa de la salud
pública frente a un proyecto con trasfondo de negocio inmobiliario, que además
arriesga a los sectores más vulnerables de la sociedad.

 

El director
del Departamento de Asuntos Municipales del CDN y trabajador del Hospital
Moyano recordó que “en el taller se enseñaba herrería y tapicería, e incluso
había un taller de luthier para que los pacientes aprendieran a arreglar
instrumentos musicales”.


El triste
prontuario de La Metropolitana

  

Si bien La
Metropolitana nació como una policía local y con pocas atribuciones, se
transformó rápidamente en una herramienta para gestionar con violencia el
espacio público de la Ciudad.

 

Recordemos
que ya en sus inicios Macri había designado como Jefe de la fuerza al polémico
(deleznable) Fino Palacios, actualmente procesado en las causas por el atentado
a la AMIA y espionaje usando recursos del Estado. Sin embargo, la presión
pública hizo que el Jefe de Gobierno diera un paso atrás y desechara dicho
nombramiento. Poco tiempo después la policía porteña, junto a la Federal,
participaría del sangriento desalojo de un grupo numeroso de familias que
habían ocupado parte del predio del Parque Indoamericano. Sin ir mas lejos,
otro caso fue el de la represión en el Parque Centenario contra vecinos que se
resistían a ver enrejado su espacio verde.

 

Con el
Borda, el resultado fue la demolición de la sala que albergaba al Taller
Protegido 19, además del triste saldo de 50 heridos y 8 detenidos. Sin embargo,
ya en septiembre de 2012 los trabajadores habían denunciado “el ingreso de dos
patrulleros de la Metropolitana, uno de civil, una cementera y una excavadora”,
y según afirmaban por esos días los trabajadores: “vuelven a amedrentar, nos
sacan fotos y se van”. Hoy entendemos 
por qué no fue casualidad que la Policía Metropolitana haya ingresado
por la madrugada al menos en cinco ocasiones en menos de un mes.

 

 

PRENSA ATE

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