Agronegocios, sponsors y censura

Argentina

18/04/2018

Agronegocios, sponsors y censura

Agrotóxico es mala palabra para los sectores empresariales y técnicos que se benefician de la tierra en la Argentina. Para seguir maximizando sus ganancias ocultan mediante eufemismos el uso de material peligroso que contamina y envenena a los campesinos.


Prensa CLATE

El portal “NAN” denunció que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la mayor institución “técnica” del agro argentino “prohíbe a sus trabajadores utilizar el término “agrotóxico” en escritos y publicaciones institucionales” y que insta a llamarlos, como proponen las empresas que los venden, “agroquímicos” o “plaguicidas”. Al mismo tiempo, el INTA forma parte e impulsa una campaña para lavar la imagen del agronegocio, la llaman “Red BPA (Buenas Prácticas Agrícolas)”.

Desde “NAN” señalaron que el INTA comparte políticas e intereses comunes con Monsanto, Bayer, Aapresid (Asociación de Productores de Siembra Directa) y todo el empresariado transgénico.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) fue fundado en 1956 y cuenta con presencia en todas las provincias y en cientos de localidades rurales de la Argentina. Se trata de un ente autárquico pero poco propenso a diferenciarse de las políticas agrarias marcadas por el gobierno nacional. Sus máximas autoridades son cargos políticos.

Desde “NAN” revelaron que en una comunicación electrónica del 10 de mayo de 2017 uno de los directores regionales envió un correo a ocho direcciones de autoridades de la institución. El asunto: “Directivas sobre la comunicación institucional”. El correo electrónico aparece con la etiqueta: “Importancia Alta”.

Aquí el textual: “En las comunicaciones de los profesionales, así como en los materiales impresos, virtuales o en cualquier otro tipo de comunicación institucional correspondiente al INTA o a alguna de sus unidades, programas, proyectos, o instrumentos de intervención, cualquiera sea su categoría, deberá practicarse una abstención irrestricta (en negrita) del empleo de: 1- El nombre o logo de agrupaciones políticas o partidarias. 2- El término “agrotóxico”, ya que su empleo implica una posición valorativa negativa que presupone un uso inadecuado o inapropiado de una alternativa tecnológica que bien empleada no debería constituirse en riesgo para la salud humana o ambiental. Se debe emplear “productos fitosanitarios” o “agroquímicos” en vez de “agrotóxicos” o cualquier otra referencia que implique un posicionamiento sobre estos productos que no se corresponde con decisión institucional alguna”. Firmado por el director del Centro Regional Buenos Aires Norte, Hernán J. Trebino.

Universidad Transgénica

Después de develar los convenios con empresas transgénicas, Darío Aranda saca a la luz en esta nota para “La Vaca” nuevos vínculos entre la Facultad de Agronomía y Bayer, Monsanto, Syngenta y los empresarios de Aapresid. Un sponsoreo que incluye lavado de imagen para los agrotóxicos, un posgrado en “agronegocios”, académicos socios de compañías y un modelo de universidad cómplice del modelo transgénico.

Explica el periodista especializado en temas medioambientales: “Agronegocio es una palabra nueva, y una forma de entender el campo. Resume una definición (el agro como un negocio), conlleva una acción (producir commodities) y tiene un objetivo claro: mayor rentabilidad. Agronegocio es el término acuñado por las multinacionales del sector, promovido por grandes medios de comunicación e impulsado por lobbistas en los ámbitos más inesperados y es el término que eligió la Universidad de Buenos Aires para bautizar un posgrado, una maestría, una cátedra y hasta un edificio con aulas. El paquete transgénico se dicta en la Facultad de Agronomía y cuenta con complicidad (publicitada) de Bayer, Monsanto, Syngenta, Dow, Basf (entre otras empresas), y con las cámaras empresarias productoras de agrotóxicos”.

Aranda relata como la Facultad de la Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba) cuenta con el “Programa de Agronegocio” que en su página web destaca a las “empresas y organismos que han confiado en nuestro equipo”. Figura un subtítulo “red empresarial” y aparece un listado de 66 empresas. Entre ellas: Bayer, Basf, Bioceres, Biogénesis, Cargill, Centro de Exportadores de Cereales, Don Mario, Dow, IRSA, Los Grobo, Louis Dreyfus, Monsanto, Nidera, Syngenta, Techint. En la “red institucional” (que también son empresas o cámaras que nuclean a compañías): Aacrea (Asociación de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola), Aapresid (Asociación de Productores de Siembra Directa), Acsoja (empresarios del cultivo), ASA (Asociación de Semilleros), Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Bolsa de Comercio de Rosario, Carbio (compañías de biocombustibles), Casafe (empresas de agrotóxicos), Ciara (grandes compañías de exportadores y aceiteros), Expoagro (feria del agronegocio de Clarín y La Nación).

“Su discurso recurrente es el mismo que publicitan las empresas: que se necesita más producción (con transgénicos y agroquímicos) para calmar el hambre del mundo. Mito desmentido incluso por la FAO (organismo de Naciones Unidas para la alimentación, que no suele ser crítico al agronegocio)”, revela Aranda.

El periodista señala el peligro de este “lavado de cara” del sector.

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