03/08/2012

A pocas horas del XI Congreso, se realizó en ATE una conferencia formativa sobre la historia y el presente de la CLATE

Organizado por la Secretaría de Formación de ATE Nacional (a cargo de Graciela Ríos), en conjunto con las secretarías respectivas de ATE Capital (Silvia Bergallo y ATE provincia de Buenos Aires (Mónica D’Elía), el encuentro contó con la participación de numerosos delegados del gremio, que escucharon con atención al titula r de ATE Nacional, Julio Fuentes, al responsable de Relaciones Internacionales de la CTA, Adolfo “Fito” Aguirre y al histórico dirigente de ATE y CTA, Carlos Custer.

La coyuntura internacional

Fito Aguirre se encargó de hacer un paneo sobre la realidad internacional desde la perspectiva sindical. Expresó de la importancia del tramo que va desde la década del 90 hasta el presente, donde se produjeron grandes cambios internacionales, como el fin de la guerra fría, la caída del Muro de Berlín y otras variantes que modificaron la realidad. “Queda claro que al final de la llamada guerra fría, el ganador fue el que puso las condiciones de cómo se iba a manejar el mundo desde ese momento”.  Esto, según el orador, no se dio “por arte de magia, sino que ya estaba anunciado -para el que lo quería ver- en los documentos de Santa Fé I, II, III y IV.
“A partir de ese momento -expresó- la ofensiva del capital generó divisiones tajantes para el relacionamiento en la ecuación Capital-Trabajo, en el que el primero se quedaba con el 78% y al segundo correspondía el 22% de la torta. La regla que impusieron y que aún dura, es la libertad de competencia, que no quería decir ni más ni menos que “matar al otro”. Fue un período en que las empresas nacionales fueron cooptadas por las trasnacionales”. Como detalle adicional, señaló que sólo la burguesía brasileña logró salvarse de esa arremetida.
En cuanto al presente, Aguirre apuntó que si bien hay gobiernos progresistas en el continente, aún se mantienen los paraísos fiscales (como el de Panamá, o el mantenimiento del secreto bancario en Uruguay), y a los trabajadores estatales se los instala muchas veces bajo políticas similares a las del neoliberalismo. No dejó de recordar que EEUU está en una abierta ofensiva para intentar “salvar al capitalismo”, y en el que incluye -como siempre- intervenciones abiertas en diversos países, como el golpe en Honduras y el golpe “suave” o parlamentario que recientemente derrocó a Lugo en Paraguay. Y en el otro andarivel, se refirió a China, donde “más allá de la historia de líderes como Mao Tse Tung, hoy lo cierto es que apuestan a reglas claras de capitalismo y políticas de mercado”. Dando más referencias sobre ese país, dijo que “China invierte hoy 75 mil millones de dólares en América Latina”, y agregó: “Al contrario de EEUU, China presta y no exige reformas”.
Por último, refiriéndose al rol que tienen que jugar la CLATE, puso el énfasis en “garantizar acuerdos globales para golpear al capitalismo”. Dio pro sentado que hay dos regiones en el mundo que puede alumbrar acontecimientos importantes para los trabajadores y las fuerzas populares, uno de ellos es América Latina y la otra es Africa. En el primer continente se dan acontecimientos como la revigorización del Mercosur, la creación de la CELAC y otros foros similares, “por lo cual, es el momento en que la CLATE juegue un papel fundamental en la unidad y organización de los trabajadores estatales del continente”.

La CLATE, un organismo sindical cargado de historia

A su turno, Carlos Custer recordó que tanto ATE como la CTA están enroladas en once organismos internacionales, lo que habla de la dinámica que le imprimen a ambas entidades, dirigencias que no se encierran sólo en localismos, sino que tienen una perspectiva de mayor amplitud. “El mundo avanza cada vez más hacia un internacionalismo creciente, y allí precisamente es que ls dirigentes sindicales estatales debemos jugar un rol decisivo”, dijo Custer.
Luego hizo un emotivo viaje en el tiempo hasta 1967 en que fue creada la CLATE, hace exactamente 45 años, y en la que participó como fundador, y donde conoció a dirigentes de la talla de Tucapel Jiménez, el sindicalista chileno de la ANEF, que por su coherencia y valentía a la hora de defender las conquistas de sus compañeros, fue asesinado vilmente (incluso llegaron a degollarlo) por los esbirros de la dictadura de Pinochet.
Custer insistió que gran parte de la democratización impuesta en el continente por la movilización y la resistencia popular, “se debe a las luchas sindicales, donde los estatales jugamos un papel muy importante”. Y dio ejemplos notorios, como el de los sindicatos chllenos, la experiencia de rebeldía en Argentina, la aparición y el desarrollo de líderes como Lula, en Brasil, o el rol que jugaron los gremios paraguayos contra la dictadura strossnista.
En lo que hace a la historia de la CLATE, evocó también a los estatales argentinos como Amancio Pafundi (de UPCN) y Héctor Quaglario y Carlos Casinelli, de ATE.
Según Custer, la CLATE  se asienta sobre tres pilares fundamentales: a) la defensa de intereses de los trabajadores estatales, b) el latinoamericanismo, en el que la Confederación ha sido una verdadera precursora, y c) el fortalecimiento de la unidad y pluralidad del sindicalismo. “Cuando nació CLATE, existían varias tendencias muy marcadas, asentadas en el marxismo, la social democracia, el social cristianismo, y lo que nosotros aportamos desde el peronismo, pero todas ellas pudieron convivir y ayudaron a que la organización creciera año a año”.
Y terminó Custer su alocución definiendo que “indudablemente CLATE apunta a la solidaridad con el conjunto de la clase trabajadora. Es un laboratorio para soñar y repensar una sociedad diferente, con justicia social y derechos para todos y todas”.

Fortalecer cada vez más la CLATE

Por último, habló el secretario general de ATE a nivel nacional, Julio Fuentes, quien celebró la importante ocasión de que ATE sea la entidad anfitriona del XI Congreso de la CLATE. “Un evento donde participarán más de cien congresales representando a 16 países de América Latina y el Caribe”. Aclaró que “llegamos a este Congreso con el esfuerzo de todos los compañeros y compañeras de ATE y la CTA”.
Fuentes recordó que él había participado por primera vez en un Congreso de CLATE en 1988, cuando se realizó en Buenos Aires, y “desde esta misma sede marchamos a un acto en Plaza de Mayo junto con el resto de los trabajadores, y fuimos reprimidos violentamente por la policía, en lo que se llamó “el jueves negro”. En ese Congreso, fue elegido presidente otro hombre de ATE, Víctor de Gennaro, que hoy es diputado nacional.
Luego aclaró que “muchas veces nos dicen que lo internacional no es para nosotros los sindicalistas, y les contestamos que están equivocados quienes piensan eso, ya que el sindicalismo argentino, y los estatales en especial, tenemos mucho que aportar, y por eso estamos jugados en fortalecer la CLATE”.
Contó que CLATE “no se mueve como aparato, no tiene recursos económicos ni varias sedes, sino que es una organización que sostiene el gran sueño de la unidad sindical desde la base”.

 


Julio Fuentes expresó que “cuando salimos de nuestro país y nos juntamos con estatales de otros países, nos damos cuenta que tienen las mismas reivindicaciones y producen luchas similares a las que nosotros emprendemos aquí. Por eso, estamos convencidos que CLATE es una herramienta muy útil para que sigamos creciendo colectivamente”.
Situado en la actualidad, Fuentes dijo que “superada a partir de nuestra resistencia la nefasta década de los 90, ahora tenemos gobiernos progresistas, que ostensiblemente son mejores que los anteriores, pero a la hora del tratamiento de los problemas de los estatales, no somos para nada bien tratados. Eso ya lo estamos viendo en nuestro país, pero también en el Ecuador donde gobierna Correa, o en Uruguay, con Pepe Mujica”. Estos gobiernos “no se dan cuenta que si nos convocaran, los estatales podríamos aportar mucho para que el Estado sea más fuerte y eficiente. Por eso, nos parece paradójico, que en momentos de ofensiva latinoamericanistas, algunos gobiernos que se dicen progresistas no quieran colocar otra vez en la resistencia”. Y terminó, afirmando que “la unidad de los trabajadores será posible si existe voluntad política. En ese sentido, estamos empeñados a poner toda nuestra fuerza, desde ATE y su experiencia, para que la CLATE siga convirtiéndose en una fuerza sindical de excelencia”.

A pocas horas del comienzo del XI Congreso, el encuentro formativo y de evocación histórica, fue una excelente muestra del espacio de debate y acción organizativa que se desarrollará  en el mismo Anfiteatro de ATE, cuando el miércoles 8 quede inaugurada esta cumbre sindical del continente.

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