27/01/2014

A las trabajadoras y trabajadores cubanos

En unas horas el movimiento sindical festejará el
aniversario 75 de la constitución de la organización que agrupa a los
trabajadores de Cuba, una de las más grandes de América Latina, fruto legítimo
de las luchas obreras por sus reivindicaciones y de las aspiraciones frustradas
a raíz de la ola contrarrevolucionaria que siguió al derrocamiento de la
tiranía machadista.

 

Fue también el momento histórico que vio surgir y
destacarse, entre otros preclaros líderes sindicales, a quien guiaría a los
trabajadores durante décadas, enarbolando las banderas de la unidad del
proletariado cubano en los múltiples y complejos escenarios que seguirían al
acontecimiento fundacional de la Confederación de Trabajadores de Cuba, el 28 de
enero de 1939: el genialmente calificado años más tarde por Fidel como Capitán
de la Clase Obrera:
Lázaro Peña.

 

Aquellas tempestades de duro batallar del pueblo y sus
trabajadores, nos condujeron a la triunfante Revolución de Enero de 1959,
lidereada por nuestro invicto Comandante en Jefe, y al comienzo de una nueva y
no menos complicada etapa de permanente combate por la libertad, la
independencia y la soberanía del país, pero esta vez sí, con el pueblo, por el
pueblo y para el pueblo.

 

Y quiso, asimismo, la concurrencia histórica que en apenas
unos días, del 20 al 22 de febrero próximo, los trabajadores y su movimiento
sindical estemos celebrando el XX Congreso de la CTC, que tiene como premisa la de desarrollarlo
Por un socialismo próspero y sostenible.

 

Para nosotros, trabajadoras y trabajadores sobre quienes
recae el papel protagónico de tan abarcador objetivo, en tanto somos los
hacedores capaces de convertirlo en realidad, las semanas venideras tienen que
ser especialmente significativas.

 

Deben ser para cada uno en lo individual y para todos los
colectivos laborales un lapso esperanzador por la lógica expectativa que ha
motivado la magna cita, a la que desde cada puesto de trabajo hemos aportado
nuestras ideas, y un período para que nos empeñemos en acompañar sus
preparativos finales y sus deliberaciones dando lo mejor de cada cual en la
producción y los servicios.

 

El país, para nadie es un secreto, atraviesa adversidades
económico-financieras que obligan a fuertes restricciones materiales. Como se
les está presentando y presentará a los trabajadores la información sobre sus
planes y presupuestos anuales, no en todos los casos es posible satisfacer
aspiraciones e intereses a favor de lograr los incrementos que todos
quisiéramos. Pero ello no es impedimento para que en las entidades donde se
dispone de condiciones y recursos, se haga el máximo esfuerzo por cumplir los
indicadores productivos y de eficiencia que se han planificado, con las normas
de calidad exigidas.

 

Ello nos impone el reto de movilizar las extraordinarias
reservas que en términos de eficiencia hemos reconocido existen en los
colectivos laborales. Actividades hay particularmente comprometidas que
reclaman energías y dedicación superiores: en la zafra, las producciones
agrícolas y pecuarias, la ejecución de importantes inversiones, la fabricación
de renglones industriales para la exportación, la sustitución de importaciones
y los destinados a programas en beneficio de la población, como los materiales
de construcción, y otras producciones.

 

Consagración y atención especiales debemos disponernos a dar
desde cada unidad donde se preste un servicio, se oriente un trámite o brinde
una información.

 

Escuchar a los trabajadores, atender sus inquietudes y
responder sus planteamientos, son enseñanzas a mantener y perfeccionar en el
funcionamiento sindical, como fue reiterado en los procesos políticos
desarrollados durante los preparativos del XX Congreso.

 

Aprovechemos las jornadas que lo anteceden para dar un
vuelco en nuestro quehacer cotidiano; hagamos de cada centro relevante escogido
para que recorra la Bandera
del XX Congreso, un ejemplo de lo que queremos sean todos los colectivos.

 

Convirtamos las motivaciones que nos brinda este Congreso,
en una fiesta de trabajo eficiente y con resultados cualitativamente
superiores, despojada de exhortaciones y consignas vacías, y sí como
consecuencia de una real y consciente movilización de los trabajadores.

 

Continuemos enarbolando, como nuestro principal estandarte
de lucha, la unidad de los trabajadores en torno a la Revolución y el
Partido, junto a Fidel y Raúl.

 

…saber andar… es saber ascender, afirmaba nuestro Héroe
Nacional, cuyo natalicio 161 celebraremos mañana.

 

Y con él aseveramos que el XX Congreso de la CTC colocará a los
trabajadores cubanos en el edificante camino de ascender por el bien de la
patria y de nuestro pueblo.

 

Comisión Organizadora del XX Congreso de la CTC

 

Ver más: A las trabajadoras y trabajadores cubanos
http://www.trabajadores.cu/20140126/las-trabajadoras-y-trabajadores-cubanos/

15 Vistas