A cien años del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht

Mundo

15/01/2019

A cien años del asesinato de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht

El 15 de enero de 1919, en Berlín, fueron asesinados estos dos líderes revolucionarios, fundadores del Partido Comunista alemán, a manos de los Freikorps, los grupos paramilitares a los que se ordenó aplastar el levantamiento obrero de aquellos años. Hoy, en el centenario de sus muertes, vale recordar sus ideas y su legado: “¡Fui, soy y seré!”, escribió Rosa la noche antes de su muerte.


Prensa CLATE

Tras ser capturada, Luxemburgo fue ejecutada la misma noche que Liebknecht. Un asesinato que aún hoy se recuerda por su crueldad: los dos fueron humillados, golpeados y torturados antes de morir. Uno de los paramilitares rompió el cráneo de Rosa con la culata de su fusil pocos minutos antes de asesinarla a balazos dentro de un vehículo. Posteriormente, sus cadáveres fueron arrojados al Landwehrkanal, uno de los muchos canales de Berlín que desemboca en el río Spree.

La noche previa a su muerte, la “Rosa roja”, como la llamaban, escribió un breve texto titulado “El orden reina en Berlín”, donde denuncia esos brutales asesinatos contra la clase trabajadora impulsados por el Gobierno del Partido Socialdemócrata de Alemania.

“’El orden reina en Varsovia’, anunció el ministro Sebastiani a la Cámara de París en 1831 cuando, después de haber lanzado su terrible asalto sobre el barrio de Praga, la soldadesca de Paskievitch había entrado en la capital polaca para dar comienzo a su trabajo de verdugos contra los insurgentes. ’¡El orden reina en Berlín!’, proclama triunfante la prensa burguesa, proclaman Ebert y Noske, proclaman los oficiales de las ’tropas victoriosas’ a las que la chusma pequeñoburguesa de Berlín acoge en las calles agitando sus pañuelos y lanzando sus ¡hurras!…

“¿Cómo no pensar aquí en la borrachera de victoria de la jauría que impuso el ’orden’ en París, en la bacanal de la burguesía sobre los cadáveres de los luchadores de la Comuna?…’El orden reina en Varsovia!’, ’¡El orden reina en París!’, ’¡El orden reina en Berlín!’, esto es lo que proclaman los guardianes del ’orden’ cada medio siglo de un centro a otro de la lucha histórico-mundial…

“Y esos eufóricos ’vencedores’ no se percatan de que un ’orden’ que periódicamente ha de ser mantenido con esas carnicerías sangrientas marcha ineluctablemente hacia su fin. (…) ¿Qué nos enseña toda la historia de las revoluciones modernas y del socialismo?… Todo el camino que conduce al socialismo -si se consideran las luchas revolucionarias- está sembrado de grandes derrotas. Y, sin embargo, ¡ese mismo camino conduce, paso a paso, ineluctablemente, a la victoria final! ¡Dónde estaríamos nosotros hoy sin esas ’derrotas’, de las que hemos sacado conocimiento, fuerza, idealismo!…

“Las masas han estado a la altura, ellas han hecho de esta ’derrota’ una pieza más de esa serie de derrotas históricas que constituyen el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y por eso, del tronco de esta “derrota” florecerá la victoria futura. ’¡El orden reina en Berlín!’, ¡esbirros estúpidos! Vuestro orden está edificado sobre arena. La revolución, mañana ya ’se elevará de nuevo con estruendo hacia lo alto’ y proclamará, para terror vuestro, entre sonido de trompetas: ¡Fui, soy y seré!”.

Más allá de los homenajes, o de los actos y conmemoraciones que estos días se reproducirán en el continente y el mundo, es necesario pensar que sus muertes no han sido en vano y que su ejemplo debe seguir fecundando a las generaciones futuras, que lucharán por “un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres” como pensaba Rosa.

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