19/03/2018

A 147 años de la Comuna de Paris. “El cielo por asalto”

El movimiento insurreccional que gobernó la ciudad de París
del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871 instauró un proyecto político autogestionario
que se popularizó como “La Comuna de París”. El Estado monárquico fue derrocado
por una sublevación proletaria que declaró a la ciudad de las luces como un
territorio independiente y libre. 




Hace 147 años los obreros “Tomaron el cielo por asalto” dando
inicio a la primera experiencia de forma de gobierno del proletariado a nivel
internacional con el objetivo de terminar con la explotación, la opresión, y
reorganizar a la sociedad en un sistema socialista.


Durante la gestión comunal se implementaron medidas
revolucionarias: los miembros del gobierno tenían el sueldo de un trabajador,
prohibida la acumulación y el usufructo
  de
sus cargos.
 Se disolvió al Ejército
regular que fue sustituido por la Guardia Nacional civil; se creó un sistema de
 guarderías para cuidar a los hijos de
las trabajadoras; se terminó la explotación obrera; se prohibió el trabajo
nocturno. Las fábricas abandonadas por sus dueños fueron entregadas a los obreros 
que las reemplazaron por cooperativas.


Otras medidas estructurales del autogobierno obrero: La
separación de la Iglesia del Estado. La educación laica, gratuita y obligatoria.
La promoción de las artes, las bibliotecas.


La bandera tricolor fue remplazada por la bandera roja como
un símbolo de las fuerzas comuneras. Se quemó públicamente a la guillotina, uno
de los símbolos de la represión monárquica.


La Comuna de Paris encendió todas las alarmas en Europa. El
29 de marzo, el London Times la describió como un “predominio del proletariado
sobre las clases pudientes, del artesano sobre el oficial, del Trabajo sobre el
Capital”. Apenas dos semanas después de su instauración los monárquicos
expulsados comenzaron a bombardear la ciudad. El domingo 21 de mayo, las
fuerzas de Louis Adolphe Thiers entraron en París. Un ejército de 180.000
hombres ocupó el sudeste de la ciudad. La población respondió heroicamente, se
levantaron barricadas, se resistió en los barrios. El 28 de mayo, la Comuna cayó.


Comenzó la represión contra cualquiera que hubiese estado
conectado con la Comuna. Hombres, mujeres, niños… En “El Muro de los Comuneros”,
en el Cementerio de Père-Lachaise, se fusiló a mansalva.
 Se la llamó la “Semana Sangrienta”.  50.000 parisinos fusilados en siete días. Las
persecuciones continuaron años después.


Cerca de 50.000 fueron arrestados. La anarquista Louise
Michel ante el jurado demandó ser fusilada: “Parece que cada corazón que late
por la libertad sólo tiene derecho al plomo, pido mi parte”. En cambio fue
deportada a Nueva Caledonia, colonia francesa ubicada en las costas de
Australia junto con otros 4.500 prisioneros.


Entre los pocos comuneros que lograron huir estaba Eugène
Pottiers, quien escribió la obra “Cantos Revolucionarios”, texto base de La
Internacional, himno oficial de los trabajadores del mundo.


“Cuando la
Comuna de París tomó en sus propias manos la dirección de la revolución;
cuando, por primera vez en la historia, simples obreros se atrevieron a violar
el privilegio gubernamental de sus `superiores naturales´ y, en circunstancias
de una dificultad sin precedentes, realizaron su labor de un modo modesto,
concienzudo y eficaz, con sueldos el más alto de los cuales apenas representaba
una quinta parte de la suma que según una alta autoridad científica es el
sueldo mínimo del secretario de un consejo de instrucción pública de Londres,
el viejo mundo se retorció en convulsiones de rabia ante el espectáculo de la
Bandera Roja, símbolo de la República del Trabajo, ondeando sobre el Hôtel de
Ville”, escribió Karl Marx en su obra “La Guerra Civil en Francia” (1871).


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