Internacional

15/11/2012

La huelga general en España culmina en una marcha gigantesca en Madrid bajo el lema: “Nos dejan sin futuro”

En Madrid, la multitudinaria manifestación final encabezada por una gran pancarta con el lema de la huelga general (“Nos dejan sin futuro. Hay culpables. Hay soluciones”, en castellano, inglés y alemán) transcurrió desde la plaza de Cibeles hasta la plaza de Colón. Aunque la marcha estaba previsto que saliera de Atocha, los organizadores decidieron salir de Cibeles ante las dificultades para llegar a Atocha debido a que la riada de manifestantes se extendía desde allí por el paseo del Prado y hasta Cibeles.

Los secretarios generales de la Unión General de Trabajadores (UGT), Cándido Méndez, y de Comisiones Obreras (CCOO), Ignacio Fernández Toxo, así como el secretario general de USO, Julio Salazar, otros miembros de la Cumbre Social y un miembro de la Confederación Europea de Sindicatos, encabezaron la marcha y hablaron después desde la tribuna. Además, en solidaridad con los sindicatos españoles, asistió el secretario general del sindicato francés Sorce Ouvrier, Jean Claude Maailly. Representantes del mundo del espectáculo como José Sacristán, Almudena Grandes, Pedro Almodovar, Pilar Bardem y Miguel Ríos, que la noche anterior estuvieron encerrados en el Teatro Español, estaban también en las primeras posiciones de la manifestación.

“Rajoy y Merkel, contra el Estado de bienestar”, proclama una pancarta en tres idiomas

El secretario de Comunicación de CCOO, Fernando Lezcano, aseguró que era una de las manifestaciones “más masivas” que se han celebrado en Madrid, aunque no quiso anticipar cifras, pese a que algunos oradores hablaron de “un millón de personas”. Sin duda, decenas de miles de manifestantes de todas las edades, incluidos niños y ancianos, en un ambiente de tranquilidad, participaron en la marcha, que ocupó totalmente uno de los carriles del Paseo del Prado y parte del otro, portando pancartas contra los recortes y banderas de CCOO y UGT, alguna bandera griega y una pancarta, en español, inglés y alemán, que denunciaba: “Rajoy y Merkel, contra el Estado de bienestar”.

Los sindicatos consideran que la huelga general de este miércoles ha sido un “éxito”, con un seguimiento mayor que la que tuvo la del pasado 29 de marzo, la primera convocada contra los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy. En una comparecencia a mediodía , los líderes sindicales denunciaron que el Gobierno “concibe la huelga como un conflicto de orden público y no como un derecho constitucional”, en palabras de Toxo. El dirigente sindical subrayó que la huelga transcurría en la inmensa mayoría de las ciudades de forma pacífica y normal, y criticó que el Ejecutivo quisiera desanimar a los ciudadanos a participar en las manifestaciones al transmitir una imagen de “posibles incidentes que pudieran ocurrir en el centro de Madrid”. A este respecto, UGT, CCOO y USO condenaron que la información relacionada con la huelga la ofreciese el Ministerio del Interior y no el de Empleo.

Las primeras horas de la movilización se desarrollaron con amplios cordones policiales que protegían los puntos neurálgicos de las grandes ciudades, como los mercados de abastos o las cocheras de los autobuses municipales. La Policía cargó contra los grupos de piquetes y se efectuaron más de medio centenar de detenciones. También se produjeron cargas policiales en las entradas de algunos mercados, de las cocheras y de algunas empresas.

Respuesta de Guindos

La novena huelga general desde la democracia, que coincidió con una jornada de huelga general también en la vecina Portugal y otras movilizaciones en Europa, fue convocada para protestar contra los recortes del Gobierno de Mariano Rajoy, que sufrió su segundo paro general en apenas diez meses de Gobierno. Toxo advirtió al Gobierno de que el 14 de noviembre no es el fin de ninguna etapa, al tiempo que el secretario general de UGT, Cándido Méndez urgió al presidente Rajoy a que tenga “agallas” para convocar un referéndum sobre su política.

El Gobierno, por boca del ministro de Economía, Luis de Guindos, replicó a los sindicatos insistiendo en su política económica. En una comparecencia en el Congreso de los Diputados, De Guindos aseveró que la hoja de ruta del Ejecutivo es “la única posible” para superar la recesión, reducir las cifras del paro y garantizar el futuro del Estado del bienestar, y afirmó que, en la situación actual de la economía española, una huelga general no es el mejor camino para acabar con la incertidumbre que vive el país.

Los sindicatos destacaron por la mañana que el seguimiento de la huelga general se acercaba al 80% de los trabajadores, según estimaron en conferencia de prensa los secretarios de organización CCOO, Antonio del Campo; de UGT, José Javier Cubillo; y de USO, Ladislao Pérez. Del Campo subrayó que los sindicatos estaban satisfechos con el seguimiento que estaba teniendo la huelga. Pero admitieron que según avanzase el día el porcentaje de seguimiento, con especial influencia en la industria, podía disminuir por el menor respaldo de los trabajadores de la Administración pública y local, y del pequeño comercio. También hicieron hincapié en que el trabajo de los piquetes informativos había sido menor que en otras ocasiones y con un nivel de incidencia también más bajo. Ello se debe, en su opinión, a “un elemento de normalidad democrática” pero también a la “responsabilidad” de los sindicatos en su cumplimiento de los servicios mínimos.

Sobre todo, en la industria

El paro ha tenido un amplio seguimiento en los turnos de noche de la industria. En las plantas de coches, como la Seat en Martorell (Barcelona) o la de Volkswagen en Landaben (Pamplona) el seguimiento fue prácticamente del 100%, según destacaron los sindicatos. También en la construcción y en las industrias afines el paro fue mayoritario, según las federaciones sectoriales de  CCOO y UGT.

En los transportes de viajeros , tanto privado como público, se cumplieron con normalidad los servicios mínimos fijados. Las cuatro aerolíneas españolas, Iberia, Vueling y Air Europa, cancelaron unos 400 vuelos para la jornada. Según la directora general de Política Interior, en el transporte y en la distribución, no se registraron “alteraciones relevantes” en los principales centros logísticos, entre ellos Mercamadrid y Mercabarna, que funcionaron “con normalidad” desde primera hora de la mañana. Sí hubo incidencias en los mercados centrales de Valencia y de Granada, y un seguimiento mayor en Zaragoza, Sevilla y Asturias.

Mientras los trabajadores de grandes empresas e industria secundaban de forma mayoritaria la huelga, ésta no obtenía el mismo nivel de adhesión entre trabajadores de pequeñas y medianas empresas, aunque también en el comercio minorista se veían adhesiones.

 Rajoy no cambia nada de su ‘hoja de ruta’

Considera que Bruselas refrenda su política como el único camino posible

Pasase lo que pasase en la jornada de huelga general de ayer nadie en el Gobierno y en el entorno del presidente, Mariano Rajoy, pone en duda que las políticas aplicadas hasta ahora son las únicas posibles. Y Bruselas llegó, además, para echar otra mano en un momento muy oportuno. Por tanto, no habrá cambios, ni giros ni frenos en los recortes y ajustes en marcha. El presidente, que ayer se pasó un rato por el Congreso a votar las seis enmiendas aceptadas por su grupo de las 3.600 tramitadas por la oposición a los Presupuestos del Estado, lo refrendó en una entrevista hecha el lunes al periódico argentino La Nación: “No tenemos otra alternativa. Hay mucha gente que lo entiende, aunque evidentemente hay otros que no lo entienden y yo los respeto. Pero en España somos 46 millones de españoles viviendo aquí, y hay muchos a los que no les gusta lo que hacemos pero a muchos sí”.

Rajoy comentó también que entiende y le “preocupa” el malestar de la gente porque no vive de espaldas a la realidad. Y asume que ha tomado decisiones difíciles, como subir impuestos, aunque augura que los bajará cuando la situación mejore.

Fuentes oficiales de La Moncloa remacharon, tras concluir que el seguimiento del paro había sido “discreto”, que es difícil defender que se están produciendo ya algunas mejoras con casi seis millones de parados. También ratificaron que las reformas ya aplicadas y las programadas no se modificarán por esta movilización y aunque no coincidan con la filosofía del partido, como la subida de impuestos. Todos los miembros del Gobierno que hablaron ayer incidieron en esa línea, como lo hizo el ministro de Economía, Luis de Guindos, para remarcar que se seguirá en esa “hoja de ruta como único camino posible para evitar incertidumbres”. El titular de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ensalzó la obligación de ir a trabajar precisamente para frenar el paro.

Cuando ya habían hablado todos esos dirigentes del Ejecutivo llegó la rueda de prensa en Bruselas del comisario de Asuntos Económicos y vicepresidente de la Comisión, Olli Rehn, valorando el esfuerzo en los ajustes de España para cumplir el objetivo de déficit. Aunque también apostilló que no se relajará el calendario para los próximos ejercicios.

Si no era previsible una variación significativa en el discurso oficial emanado de La Moncloa, tampoco hubo sorpresas en el efectuado desde la oposición.

El PSOE apoyó la huelga, sus razones y consideró un éxito la jornada lo suficiente como para que su número tres, Óscar López, que fue a la manifestación de Madrid, exigiese “un giro rápido y contundente de las políticas de derechas del Ejecutivo”. Ese fue el mensaje que lanzó por la mañana en el Congreso el líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, que concluyó que ahora mucha más gente vive peor que hace un año, cuando aún gobernaba el PSOE. El presidente del PSOE, José Antonio Griñán, replicó la tesis de Guindos de que este camino sea el único para reducir la incertidumbre.

El PSOE vivió ayer una jornada rara. La posición de la dirección fluctuaba entre el apoyo simbólico (los diputados debían ir a trabajar pero donaron individualmente su salario del día a una entidad relacionada con bancos de alimentos para pobres) y los desmarques más o menos calculados. Por ejemplo, 14 diputados del PSC en el Congreso no acudieron a la cámara baja para hacer campaña en Cataluña. No fueron sancionados. Otra docena de parlamentarios socialistas levantó carteles a favor del paro mientras exponía sus presupuestos el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo. Fueron advertidos y se recogieron en un minuto.

Aunque hubo pleno, se notaron ausencias. Bastantes, más de 50. En especial las de la Izquierda Plural. El coordinador de IU, Cayo Lara, ni entró para boicotear las ideas de la troika europea.

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