Internacional

03/02/2012

INTERNACIONAL: Temor y animosidad en el Golfo Estadounidense

Reventadlo todo

Es hora de considerar la evidencia. En un mes aproximadamente al menos tres portaaviones estadounidenses y sus grupos de ataque estarán traqueteando por el Golfo Estadounidense, el Golfo de Omán y el Mar Arábigo: USS Abraham Lincoln, USS Carl Vinson y USS Enterprise, más el buenazo del portaaviones nuclear francés Charles de Gaulle. Y pueden enviar rápidamente otro portaaviones estadounidense basado en el Pacífico.

Aparte de este hajj naval de grupos de portaaviones de EE.UU., están acondicionando el USS Ponce, de 40 años, para que sea un centro de operaciones especiales anfibias para enviarlo al Golfo Estadounidense.

El CENTCOM del Pentágono está poniendo al día el monstruo revienta-búnkeres orwelliano de 14 toneladas conocido como Penetrador de Artillería Masiva (MOP), teóricamente capaz de destruir las instalaciones nucleares subterráneas de Irán.

Un cierto Proyecto de Seguridad Nacional del Centro de Política Bipartidista –una de esa miríadas de puertas giratorias en Washington que mezclan a políticos y a tipos del complejo militar– quiere dar a Israel otros 200 MOP adicionales y tres aviones cisterna de reabastecimiento KC-135 para “aumentar la credibilidad de un ataque militar” contra Irán.

DEBKA-Net es un frente digital de la propaganda/desinformación israelí, por lo cual es esencialmente poco fiable. Pero su última altisonancia merece un análisis. DEBKA pregona que el Pentágono está en modo “rápido y furioso” en dos islas estratégicas: la paradisíaca Socotra, a 380 kilómetros al sudeste de Yemen (donde el Pentágono está construyendo una base gigante desde 2010); y el Camp Justica en Masrah, a 70 kilómetros al sur del Estrecho de Ormuz, en Omán.

Por lo tanto, Socotra se suma a los nodos cruciales del Golfo Estadounidense del Imperio de Bases de EE.UU. como Jebel Ali y al-Dahfra en los Emiratos Árabes Unidos (EAU), al-Udeid en Qatar y Arifjan en Kuwait. Es esencial recordar los 15.000 soldados estadounidenses adicionales enviados a Kuwait hace algunas semanas. El Pentágono, previsiblemente, mantiene un silencio abrumador sobre el incremento en Socotra y Masirah, y los funcionarios yemeníes y omaníes no hablan.

DEBKA afirma que en dos semanas, unos 50.000 soldados estadounidense, llevados en avión desde Diego Garcia, a 3.000 kilómetros de distancia, se juntarán en ambas islas, más los 50.000 soldados que ya están en el Golfo Estadounidense. A esto hay que sumar las fuerzas aéreas, navales y especiales de Gran Bretaña y Francia que llegan constantemente a Arabia Saudí y los EAU. No basta para lanzar una invasión de irán por tierra, pero es más que suficiente para dar considerable apoyo logístico en un escenario de “ninguna opción fuera de la mesa” (copyright Obama).

Militariza y reza por la guerra

DEBKA presenta previsiblemente todos estos eventos –no confirmados de forma independiente– como parte de la “resolución de atacar instalaciones nucleares de Irán durante 2012” de Obama, lo que es absolutamente estúpido. Podrá reflejar los profundos deseos (histéricos) del gobierno de Benjamin Netanyahu en Israel, pero no tiene nada que ver con la estrategia del gobierno de Obama, que es esencialmente imponer a Irán una forma de “diplomacia” de “túmbate y muere” (sanciones/embargo del petróleo + refuerzos del Pentágono en el Golfo Estadounidense) como medio para lograr una capitulación iraní respecto al expediente nuclear.

Sus profundos deseos son también el arma del día del New York Times, que ahora parece estar subcontratando el expediente iraní a escritores israelíes, como para librarse del intermediario estadounidense.

Un tal Ronen Bergman escribe que “después de hablar con numerosos altos dirigentes israelíes y jefes de las fuerzas armadas y de la inteligencia, he llegado a creer que Israel ciertamente atacará Irán en 2012”. Gary Sick desenmascaró concluyentemente esta estupidez [1] subrayando que “su conclusión contradice virtualmente todo lo que presenta como evidencia”.

Lo único bueno en medio de toda esta orgía armamentista es que Teherán y Washington siguen hablando –por decir así– utilizando los proverbiales canales ocultos: en Bagdad (por medio de de ambos embajadores), a través de Turquía (con el primer ministro Recep Tayyip Erdogan como intermediario) y en Viena, base del Organismo Internacional de Energía Atómica (por medio de los diplomáticos). Hay un margen de cinco meses para que prevalezca el sentido común hasta el 1 de julio, cuando se inicie el embargo del petróleo iraní por parte de EE.UU. y la Unión Europea.

Y luego existe la reaparición de “Desafío Austero 12”, los juegos masivos de guerra conjuntos de Israel y EE.UU. que involucran a miles de soldados estadounidenses y la prueba de una serie de sistemas de defensa de misiles israelíes y de EE.UU.

“Desafío Austero” se ha reprogramado para octubre, menos de un mes antes de la elección presidencial de EE.UU., cuando Mitt Romney, la banda neoconservadora y los evangélicos trastornados estarán bombardeando ininterrumpidamente Irán en la TV por cable. Hasta entonces, depende de que la opinión pública mundial, para citar a Percy Bysshe Shelley en La máscara de la anarquía: se “levante como los leones después del sopor, en un número invencible”, y expulse el temor y la animosidad del Golfo Estadounidense.

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