Internacional

13/06/2012

Crece el conflicto minero en el Estado español: marcharon miles de trabajadores en León.

Ese fue el final, pero antes de todo ello, la plaza de San Marcos, el Paseo de la Condesa, la plaza de Guzmán, Ordoño II y la plaza de Santo Domingo fueron el escenario del tintineo de las luces de los casos de los mineros, que enfundados en sus monos azules, desfilaron por la capital leonesa como una verdadera Marcha Negra. Acompañados de sus mujeres, de las mujeres de las cuencas mineras que el conflicto ha consagrado como heroinas, y de otros muchos vecinos de Villablino, La Robla, Pola de Gordón, Bembibre…

A su paso, los leoneses, apostados en las aceras, aplaudían a la comitiva de los mineros, que coreaban cánticos y gritos en defensa de su sector y contra el Gobierno de España y el ministro de Industia. Porque cuando el conflicto es minero, todo León se hace minero. Por delante de ellos, una furgoneta blanca con megáfonos en su parte superior, reproducía una y otra vez himnos del oficio del carbón. Todo ello, inmortalizado por medios de comunicación locales, nacionales e internacionales, con presencia de corresponsales del Süddeutsche Zeitung y del diario Bild, ambos alemanes, de esos pocos periódicos europeos que se han hecho eco del conflicto minero.

“Aquí están, estos son los que sacan el carbón”

Y, cómo no, el sonido de los petardos que, en ocasiones, dejaban de explotar y mostraban, en los escasos momentos de silencio, una imagen única, un sonido único. El de los mineros, de noche, desfilando bajo las luces de las farolas de León y tras la iluminación de las antorchas de sus casos. Hasta la llegada a Santo Domingo, metros antes del final del destino. La marcha hizo una parada y las miles de personas que aplaudieron a los mineros encerrados en la Diputación lanzaban su mensaje al mundo: “¡Aquí están, estos son, los que sacan el carbón”.

Era su presentación, su anuncio antes de llegar a Botines. En la plaza, un niño de once años, Iker, lacianiego y familia de mineros, leyó un manifiesto de defensa al sector, en contra del Gobierno y pidiendo la paz social en las cuencas mineras. Los trabajadores encerrados también intervinieron para dar las gracias y alentar la lucha. De rodillas, sobre el suelo de León, miles de personas corearon al unísono el himno minero, el Santa Bárbara Bendita que esperan no volver a tener que entonar más después de una manifestación para defender su futuro.

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