09/08/2016

Julio Fuentes: “Dentro del sistema capitalista no hay solución a los problemas de la humanidad”

Julio Fuentes
no sólo tiene una fuerte actuación en la Asociación de Trabajadores del Estado
(ATE) de Argentina, a la que dirigió durante todo un periodo y ahora es el
secretario adjunto de la Conducción Nacional, sino que se destaca como
Presidente de la Confederación Latinoamericana de Trabajadores Estatales
(CLATE), entidad a la que en conjunto con sus integrantes, le ha dado un
importante dinamismo en la lucha regional. Hoy CLATE es un ámbito no sólo de
influencia en temas del sindicalismo estatal sino que también posibilita el
debate de ideas para imaginar una América Latina y caribeña que se defina en
claves emancipatorias. De todo esto hablamos con Julio Fuentes y esto es
lo que nos dijo:

 

Resumen Latinoamericano: Sería importante que habláramos un poco de cómo
está América Latina desde el punto de vista de los trabajadores estatales.
Recientemente hubo una protesta unificada en todo el Continente y se ha
remarcado que existen los mismos problemas en cada país. Cómo analizan esto
ustedes y cuáles son los problemas fundamentales por los cuales está peleando
CLATE en el Continente?


Julio Fuentes: En primer lugar, estamos ante un proceso de crisis de los
presupuestos del Estado, presupuestos que en América Latina fundamentalmente se
conforman con los impuestos que se recaudan a partir de las exportaciones de
granos, de petróleo, minerales mayoritamente. En nuestros países la industria
es pequeña con la excepción de Brasil, así que fundamentalmente se vive de la
exportación de materias primas. Los precios internacionales de ésta han caído y
eso achica los presupuestos de los Estados, y lamentablemente, los gobiernos no
recurren más que a achicar el gasto pero el gasto en qué? El gasto en servicios
públicos. Eso es salario, esos son puestos de trabajo, eso es falta de
elementos para trabajar en un hospital o en la educación, ajustes en los
sistemas provisionales de nuestros países, vamos a terminar de jubilarnonos a
los 80 años si seguimos así porque la nueva idea es aumentar la edad
jubilatoria. Es decir, aumenta la expectativa de vida al aumentar la edad
jubilatoria, en fin, terminan haciéndose los ajustes, esos ajustes que se los
hacen pasar por el gasto en los servicios públicos, y entonces eso genera
lógicamente una actitud defensiva por parte de los trabajadores estatales, los
servidores públicos, los funcionarios -las distintas denominaciones que tenemos
en las regiones- y las organizaciones sindicales, de defendernos ante esas
políticas, y de plantear que si hay un achique del presupuesto hay otros
lugares para ir a explorar. Primero, recaudar mejor. América Latina tiene
impuestos absolutamente regresivos, la mayoría de los impuestos tienen que ver
con el consumo. Entonces recaudar mejor: afectar con impuestos a los sectores
mejor acomodados de la sociedad, y después tratar el gasto más importante que
tiene nuestra región y el más corrupto, el peor de todos los gastos: que es la
deuda externa. Los gastos financieros de los Estados son los gastos que hay que
ir a atacar. Entonces ese es el planteo, y la acción, tiene que ver con luchas
en torno a eso, de defendernos de que no sean los trabajadores del Estados y en
definitiva, nuestros pueblos, los que paguen el ajuste.


RL: Cómo está el tema de la discusión de los convenios colectivos en
América Latina, todos los sindicatos estatales tiene discusión de paritarias
libres?


Julio Fuentes: No, aunque debemos reconocer que en la última década hemos
avanzado por lo menos en que varios países ratificaran el Convenio 151, en
varios país ya se ha comenzado a instrumentar algo de negociación colectiva
aunque en algunos otros países aún estamos muy atrasados. Bueno, ahora hay como
un parate, y bueno, esto de los ajustes presupuestarios también traen un parate
en la relación de trabajadores y gobierno, producto de los conflictos que
genera la intencionalidad gubernamental de hacer pasar el ajuste por los
trabajadores y el pueblo. Así que bueno tuvimos un proceso de mejoras en el
tema de negocación colectiva en la década anterior y ahora nosotros estamos
viendo que eso se va deteniendo. Por supuesto para nosotros esto es clave y
está atado a lo decíamos anteriormente, por dónde es que termina pasando el
ajuste.


RL: Notan alguna diferencia en el tratamiento del gobierno a sindicatos,
entre gobiernos progresistas -de los pocos que quedan ahora en la región- y
gobiernos no progresistas?


Julio Fuentes: Nosotros somos críticos en lo que ha sido la relación de los
sindicatos con los gobiernos progresistas con las organizaciones autónomas, las
organizaciones sindicales, particularmente con las organizaciones sindicales
estatales. Nosotros creemos que realmente se perdió un período importante
porque un gobierno progresista debe fortalecer a las organizaciones autónomas,
a los sindicatos; que somos una de las organizaciones del pueblo, aunque no
seamos la más importante. Y realmente no hubo una buena relación. En todos
estos años que he estado en CLATE me he dedicado a evaluar esto, nosotros
tenemos dos reuniones anuales ordinarias en las que las consultas son: quién
recibió a los sindicatos, quién pudo ver a un Presidente en el último semestre.
Bueno, la verdad es que en los últimos años, ningún Presidente recibió y habló
con la organización sindical de los trabajadores del Estados, al menos con las
organizaciones críticas, siempre tienen una organización aplaudidora, una
organización que va y les dice que está todo bien. Pero con aquellos que somos
críticos, con aquellos que vamos y les decimos: “el hospital no está
bien”, “la escuela no está bien” o “esta área no está
bien”, “queremos ganar mejor”, “queremos convenio colectivo
de trabajo”, etc, bueno, esas organizaciones no tuvieron diálogo. No se
aprovecho los gobiernos progresistas para mejorar la relación con los
sindicatos, no fue una buena relación, de desarrollo. Creo que este fue uno de
los grandes errores, porque si no hay organizaciones poderosas, autónomas,
desarrolladas, al momento de enfrentar momentos como el que se está viviendo, a
la hora de enfrentar el siempre latente neoliberalismo, a la derecha en nuestro
Continente, si esas organizaciones son débiles, lógicamente no hay fortaleza en
el campo popularr. Entonces no ha sido buena, y creo que es una de las
evualaciones que los gobiernos progresistas y las fuerzas de izquierda tienen
que realizar mirándose autocríticamente y preguntándose, ¿qué se hizo mal?
Bueno, una de las cosas que nosotros creemos que se hizo mal fue no ayudar a
dar poder a las organizaciones del campo popular.
 


RL: Se extraña la autocrítica verdad?


Julio Fuentes: Sí. Este es uno de los temas más serios, para que se
recompongan fuerzas en este momento que estamos viviendo, es necesaria la
autocrítica. Si no ocurre eso, vamos a creer que nos alcanza con decir que, la
derecha y el capitalismo, y el imperialismo son malos. Bueno, esto ya lo
sabemos, no hay ninguna novedad. Lo importante es saber cuáles fueron los
errores de este lado, para que en la perspectiva futura no se vuelvan a
cometer.


RL: Hablemos de ATE: en función de tu cargo de Secretario adjunto amerita
que te pregunte: ¿en estos 8 meses de macrismo, cuáles son las situaciones más
difíciles que ha vivido el sindicato, y cuáles son las consecuencias que ha
provocado esta embestida neoliberal contra el pueblo argentino?.


Julio Fuentes: Cuando veo al macrismo lo primero que me trae es pesimos
recuerdos. Este discurso neoliberal lo derrotamos y no sin esfuerzo, es decir,
con toda la resistencia y la lucha de nuestro pueblo en la década del 90, en el
2000, en el 2001. Y realmente volver a escuchar: “el mercado va a resolver
los problemas”, “no se necesita Estado sino más libertad”,
“volver a abrir las importaciones”, a los tarifazos, es decir, volver
a que el pueblo, los que tienen pequeñas y medianas empresas tengan que
sostener tarifas que les hacen imposible de competir con producto, que además
se libera el ingreso desde afuera. Ese cuento ya lo vivimos y nos fue muy mal,
entonces impacta volver a encontrarse con esto. Bueno, han arrancado con los
despidos en el sector público, 11.000 despedidos, y no sólo es importante el
número sino que además es una señal muy complicada, otra vez se ataca al
Estado, esa trinchera que tienen los pueblos, porque el Estado es el Hospital, la
Escuela, porque el Estado no es la Secretaria ni el funcionario, el Estado es
todo lo que significa el servicio público. Entonces atacar al Estado es atacar
a esos servicio e inclusive no son exagerados porque no alcanzan para cubrir
las demandas. Depedir a trabajadores marca una política, si el gobierno
nacional despide las provincias y los municipios despiden, y se transforma en
una línea de acción. Eso por un lado, pero por otro lado está la resistencia,
hay que ver que en el campo popular, en el campo de los trabajadores hay
resistencia, hubieron más marchas en estos meses que en los últimos 10 años.
Entonces como se está viendo los trabajadores vamos a resistir, no es que va a
pasar tan fácilmente. Cuando leemos las editoriales de algunos diarios, vos decís,
“la patronal creee que está en Disneylandia”, pero bueno, no, que no
se equivoque, no están en Disneylandia. Ese sueño que pueden tener de que, cada
uno pacte su salario individualmente o que se terminen los convenios
colectivos, las obras sociales y los sindicatos, es un sueño, la Disneylandia
en la que sueñan pero no es la realidad que vivimos. No van a vivir ese sueño
porque hay un pueblo trabajador, hay una experiencia sindical que va a
enfrentarlos con los matices que podamos tener en el campo del sindicalismo, de
los trabajadores y de las organizaciones populares, a pesar de todos los
matices que tengamos hay acuerdos básicos: respetar los convenios, respetar las
obras sociales, respetar lo que hemos construido casi en 100 años, no va a
venir ningún gobierno a llevárselo.


RL: En ese marco de la lucha sindical se extraña la unidad del movimiento
obrero, algo que viene precisamente de la década anterior, si hay algo que
también se dividió fue el campo sindical. ¿Cómo ves la posibilidad en un futuro
cercano de que haya un encuentro tanto de la CGT por una lado, como de las dos
CTA por el otro? Es posible que haya algo más que la unidad en la acción?


Julio Fuentes: No creo que sea tan fácil la unidad orgánica. Creo que
tenemos algunas cuestiones culturales que tiene que ver con tener varias
centrales porque nunca tuvimos una sola central, en la primera parte del siglo
pasado había como tres o cuatro centrales, creo que hasta seis llegaron a
existir. Al poco tiempo de constituirse la CGT, en la década del 30, si divide
en dos, y cuando surgió la CGT ya había otra central también. O sea que
nosotros, el movimiento obrero argentino, tenemos una cultura, de no hacer la
unidad por las centrales. La unidad del movimiento obrero en Argentina pasa por
los sindicatos: mientras hay varias centrales no hay varios sindicatos, los
sindicatos han perdurado y están por sobre las centrales en el marco de la
unidad. Es decir, ATE sigue siendo el mismo y tiene 90 años, y ese ATE estuvo
en muchas centrales obreras, y esto le pasa a todos los sindicatos. Por
supuesto que es mejor tener la menor cantidad posibles de centrales pero esa
unidad hay que construirla, pero esto no nos debe desvelar, lo que sí nos debe
desvelar es la relación entre los sindicatos, sí creo que hay que poder hablar
entre los sindicatos más allá de la central a la que pertenezcamos. Si tenemos
un problema común, por ejemplo, el sistema previsional, las cajas de
jubilaciones: hoy, 16 cajas de jubilaciones de las Provincias de la República
Argentina, el Gobierno quiere pasarlas a Nación eso significa perder el
82% móvil que se tiene en esos lugares. Este es un punto común y en ese
conflicto intervienen sindicatos que están en distintas centrales, entonces hay
que hablar entre los sindicatos para tener una acción común. A veces no pueden
hablar las dos centrales pero sí pueden hablar los sindicatos involucrados para
coordinar acciones que permitan resistir. Lo otro, creo que es un anhelo porque
tenemos cuestiones culturales que nos hacen tener esa “tradición
fracturista” pero que, sin embargo, no vemos en el marco de los
sindicatos, a pesar de no estar de acuerdo internamente en muchas cosas a nadie
se le ocurre armar otro sindicato, tenemos listas y agrupaciones pero dentro de
los sindicatos, por ejemplo, a nadie se le ocurre armar otro ATE, tenemos
agrupaciones y listas que conviven adentro del sindicato que es amplio y
democrático.


Nosotros impulsamos que si no hay unidad orgánica, haya por lo menos unidad
de acción entre las centrales. Estamos trabajando fuertemente en la práctica
intersindical, es decir, que entre los sindicatos podamos hablar y tener una
agenda común.


RL: ¿Cómo ves el rol de los movimientos sociales en esta etapa de la
resistencia, hay un mayor acercamiento que en la anterior década entre los
movimientos sociales y el movimiento sindical?


Julio Fuentes: Yo creo que sí, y como hablámos anteriormente, cuando
aparece la relación entre los sindicatos, aparecen los movimientos sociales. En
los últimos días hemos hechos eventos y actividades para irnos conociendo. El
debate, siempre en el campo de la clase obrera sea en la organización social,
territorial, sindical es el tema de la autonomía. Los Estados tienden, y en el
progresismo se tendió a construir organizaciones sociales que era casi paraestatales,
eran casi una dependencia ministerial más que una organización social, aunque
tomara esta última denominación. Por ejemplo, el financiamiento de esa
organizaciones dependía absolutamente del Estado y eso la hacía totalmente
vulnerables porque cambia el gobierno y él que maneja la plata del Estado
cambia también, y si vos estabas subordinado a uno vas a estar subordinado a
otro. Al sindicalismo en Argentina podría haberle pasado lo mismo pero aprendió
una cosa, y es que el sindicalismo se autofinancia. Eso tiene mucho valor en el
trabajador y en la conciencia de los trabajadores de nuestro país que es muy
distintivo a lo que puede suceder en otras regiones. Es decir, acá hay
conciencia de que un trabajador tiene que pagar la cuota al sindicato, de qué
viviría sino el sindicato? Esto está consolidado en la conciencia del
trabajador. En la organización social hay que hacer lo mismo, es clave
encontrar mecanismos de autofinanciación, eso permite la orgniazación libre y
autónoma, permite una relación real entre los actores sociales.


RL: ¿Pero, el gobierno no chantajea a los sincatos con las Obras Sociales?


Julio Fuentes: Sí claro, y de qué manera! Creo que se le deben más de 30
mil millones de pesos a las obras sociales, que actualizada la cifra puede llegar
a se más de 70 mil millones de pesos, eso es dinero de los trabajadores, que
hemos aportado los trabajadores a nuestra obra social. El gobierno es el agente
recaudador de esos aportes y en lugar de trasnferirlo a las obras sociales, se
lo queda. Produce entonces una malversación de fondos. Pero esto es peleable,
lo mismo ocurre con la retención de nuestras cuotas regidas por la Ley, es
decir, hay un juego desde el cual nosotros podemos accionar legal y
judicialmente. Son formas, vos podes accionar en ese sentido. El gobierno
quiere organizaciones subordinadas, que se le deban 70 mil millones de pesos a
los sindicatos y a las obras sociales, es una intención deliberadamente
política.


RL: Recientemente en Montevideo, CLATE participó de un Encuentro de debate
de ideas en el que se escucharon voces latinoamericanas que opinaron sobre el
presente y también sobre cómo construir un futuro desde la izquierda, desde el
socialismo y el anti-capitalismo. ¿Qué balance realizás de ese Encuentro?


Julio Fuentes: Un Encuentro positivo. La vez anterior, en el 2005, también
se realizó en la ciudad de Montevideo y tuvo las mismas características que el
de ahora aunque en esos años el momento político era diferente, íbamos todos
para adelante. Hubo una publicación de las cosas que se dijo en el 2005 que si
se hubiesen tomado en cuenta quizás no hubiésemos llegado a este punto actual.


El evento fue positivo. En primer lugar, demuestra la dispersión actual.
Aunque todos somos más o menos del mismo campo popular tenemos distintas
visiones, matices y dudas, y si no dudamos no vamos a crear nada nuevo. Si
todos nos creemos que tenemos la receta y la certeza de que todo lo que hicimos
hasta ahora estuvo bien, entonces nos va a ir igual y eso no va a ser bueno.


Ví que en el Encuentro hay mucha seriedad de parte de los expositores, de
los sindicales y de los intelectuales que participaron, y que compartieron sus
análisis y explicaron que la perspectiva futura tiene un final abierto en lo
ideológico. Todos compartimos una cosa bien básica pero que jámas está demás
subrayar: la salida no es dentro del sistema capitalista, dentro del sistema
capitalista no hay solución a los problemas de la humanidad. Hay que pensar un
nuevo sistema, cómo va a ser ese sistema? Bueno, hay que construirlo entre
todos. Una cosa del progresismo fue eso de ponerle un rostro humano al
capitalismo, un “capitalismo bueno”, un “capitalismo
humanizado”. No, no hay un capitalismo así porque este sistema no tiene
otra posibilidad que no sea destruir todo, el planeta, el ambiente, todo por el
ansía de acumular de unos pocos. Este tema fue de coincidencia en el Encuentro
y creo que es el que hay que seguir trabajando.


RL: Julio, muchas gracias.



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