Pensamiento Crítico
PENSAMIENTO CRITICO

2019-11-10

Custer y Fuentes presentes en el acto de apertura del Grupo de Puebla


Buenos Aires fue la sede de una nueva reunión del Grupo de Puebla. Con la presencia del presidente recientemente electo de Argentina, Alberto Fernández, la apertura estuvo teñida por una agenda cargadas de temas clave, como los más candentes en Chile y Bolivia, y la festejada noticia de la libertad del expresidente de Brasil, Lula da Silva, quien envió un videomensaje a la reunión. Participaron de la mesa de apertura el expresidente de Colombia, Ernesto Samper; y de Brasil, presidentes Dilma Rousseff; el dirigente político chileno, Marco Enríquez-Ominami; y el exvicepresidente brasileño y fundador del Partido de los Trabajadores (PT) Aloizio Mercadante Oliva. Participaron del acto, el ex embajador argentino ante el Vaticano, Carlos Custer y Julio Fuentes, secretario de Relaciones Internacionales, en representación del Instrumento Electoral para la Unidad Popular (UP), integrante del Frente de Todos, que triunfó en las elecciones, con Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.



Lula libre


Justo antes de la intervención de Alberto Fernández por Argentina, los asistentes vieron en pantalla el saludo en video grabado por el expresidente recientemente liberado, Lula de Silva. “Estoy libre y con mucha voluntad de luchar. Mi objetivo en la vida es construir una gran Latinoamérica” y agregó que “la elite latinoamericana es muy conservadora y no acepta el ascenso de los pobres”.



Fernández fundamentó la existencia del Grupo de Puebla, que integran políticos y entre ellos varios ex presidentes y presidentas, en la coincidencia de ideas y en la combinación de relaciones personales y políticas. Dijo también que se había retrasado porque tuvo una hora de charla con el presidente francés Emanuel Macron. “Una charla espléndida”, definió. “Hablamos de Lula, de Venezuela, de Chile y de los problemas del continente. Sentí que me entendía. Le dije por ejemplo que en Bolivia una clase dominante no se resigna a perder el poder a manos de un presidente boliviano que se parece a los bolivianos.”



 

Bolivia


La mayoría de los dirigentes del Grupo que participan del encuentro firmaron la declaración en la que llamaron "a respetar el orden constitucional y a la democracia boliviana en todas sus expresiones". El Grupo de Puebla  llamó a "preservar la paz y el respeto al orden constitucional" en Bolivia, donde el presidente de ese país, Evo Morales, convocó a nuevas elecciones en respuesta a semanas de conflictos y protestas.



La mayoría de los dirigentes del Grupo que participan del encuentro firmaron la declaración en la que llamaron "a respetar el orden constitucional y a la democracia boliviana en todas sus expresiones".

 

También manifestaron su "solidaridad" con el presidente Morales, su vicepresidente Álvaro García Linera, "y con su pueblo democrático y pacífico", a la vez que convocaron "a los diversos organismos internacionales a respaldar la paz y la democracia en Bolivia".


El encuentro contó con la presencia, entre otros de dirigentes de la talla de Celso Amorim (Brasil), Rafael Correa (Ecuador), Marco Enríquez-Ominami (Chile), Camilo Lagos (Chile), Fernando Lugo (Paraguay), Carlos Tomada (Argentina), Clara López Obregón (Colombia), Guillaume Long (Ecuador) y Alejandro Navarro (Chile), Dilma Rousseff (Brasil), José "Pepe" Mujica (Uruguay), Ernesto Samper (Colombia) y José Luis Rodríguez Zapatero (España), además de Daniel Martínez (candidato del Frente Amplio que competirá en el balotaje en Uruguay), entre otras figuras internacionales.




Chile


El presidente electo argentino planteó en su discurso que "quisiera que Chile recupere su paz. Que el presidente Piñera haga un esfuerzo mayor porque Chile lo está reclamando. Ése es el modo de alcanzar la paz en Chile". "Tenemos que trabajar mucho por la desigualdad, para que se termine de una vez por todas. En la Argentina cuando estos tiempos terminen, 5 millones de personas habrán caído en el pozo de la pobreza. Alfonsín decía que nunca debíamos dejar de lado la ética de la solidaridad y a aquel que se ha caído al pozo de la pobreza, hay que extenderle la mano para sacarlo", siguió. Y concluyó: "Estoy muy feliz de que exista el Grupo de Puebla. Porque va a ser la voz que se levante para contar lo que pasa en América Latina y de donde salgan los dirigentes que van a poner a la región de pie. Podemos hacerlo porque los grandes hombres no solo nacieron en el siglo 19 también nacieron en el 20. ¡Con más confianza que nunca, vamos a cambiar esta América Latina".


 

Oradores de la apertura


El rol de maestro de ceremonias el dirigente chileno Marco Enríquez-Ominami, se fueron sucediendo los mensajes de la apertura.


El ex presidente colombiano Ernesto Samper, que abrió el acto, distinguió entre dos tipos de integración, la meramente comercial y la regional. Dio como ejemplo Unasur, de la que fue secretario ejecutivo, “cuando no discutíamos sobre ideología aunque cada presidente tenía la suya sino sobre problemas concretos como la conectividad y la integración física”.


Dilma Rousseff, la presidenta reelecta en 2014 y derrocada por un golpe en 2016, condenó en su discurso el bloqueo a Cuba, bendecido por Bolsonaro, y dijo que “para el Grupo de Puebla está en primer plano la cuestión de la desigualdad, que es la cuestión del siglo en un Brasil en el que el 56 por ciento del ingreso nacional lo tiene el 10 por ciento de la población”. Dijo estar “feliz porque Lula salió de la prisión y ahora, andando por Brasil, puede liderar la construcción del regreso a la democracia y la paz”.


Fue Aloizio Mercadante Oliva el que estableció un puente entre el pasado y el presente y entre los temas urgentes a resolver y la construcción política. Sobre lo que pasa en el Brasil de Jair Bolsonaro contó que comenzó a militar bajo la dictadura (Mercadante nació en 1954 y Brasil tuvo régimen militar de 1964 a 1985) y apuntó que “hoy mis hijos y mis nietos están viviendo algo parecido”. El precepto es que “el que gana gobierna y el que pierde va a la oposición”, pero en Brasil los perdedores van a la cárcel. Por eso, “lo más importante es retomar la soberanía del voto” como ocurrió en la Argentina, “un soplo de esperanza democrática”.


Describió un país donde “13 millones de brasileños viven con menos de dos dólares por día” y otros millones no tienen ingreso alguno. Historió que con Lula, asumido el primer día de 2003, “afrontamos la carga de la deuda pública, combatimos el hambre, pusimos en marcha el plan Bolsa Familia (dicho sea de paso, equivalente y antecedente de la Asignación Universal por Hijo) y aumentamos el salario mínimo”. Se enorgulleció Mercadante de que “pusimos la cuestión de la pobreza por encima de todo pero nunca tuvimos fuerza en el parlamento para lograr que los ricos pagaran los impuestos correspondientes”.

 




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