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PERÚ

2019-10-02

Estatales peruanos respaldan disolución del Congreso y piden nuevas elecciones


El secretario general de la Confederación Intersectorial de Trabajadores del Estado (CITE) de Perú, Winston Huamán, expresó su posición frente a la crisis política que vive el país, luego de la decisión del presidente Martín Vizcarra de disolver el Congreso. Calificó la medida como “constitucional y democrática” y dijo que la convocatoria a nuevas elecciones "abre una “oportunidad histórica de elegir un gobierno que represente a los trabajadores”.


Prensa CLATE


“A nombre de la CITE, queremos saludar la actitud de los millones de peruanos que salieron a las calles para luchar contra la corrupción y llevaron a la disolución de este Congreso dominado por la mafia fujimorista”, dijo Winston Huamán, titular de esta organización de trabajadores estatales del Perú, integrante de CLATE.


“La disolución del Congreso en este caso es una decisión constitucional y democrática”, destacó el dirigente. 


Pero aclaró: “Los trabajadores estamos muy claros, este no es un cheque en blanco para el presidente Vizcarra. Somos conscientes que de aquí hasta enero él seguirá implementando las mismas políticas determinadas por los sectores empresariales y poderosos de este país. No tenemos ninguna esperanza de que gobierne para los trabajadores. Nuestra consigna es Qué se vayan todos”.


Y añadió: “Abrigamos la esperanza de una nueva posibilidad histórica de elegir un gobierno que represente a los trabajadores y al pueblo. Ojalá que los sectores patrióticos, nacionalistas, de izquierda puedan unirse y encontrar la fórmula de un solo candidato, un solo programa, una sola alternativa, para que por fin nuestro país tenga la posibilidad de gobierno democrático, que refunde una nueva república en nuestro país”.


Los hechos


El lunes 30 de septiembre, el presidente Martín Vizcarra anunció su decisión de disolver el Congreso y convocar a elecciones parlamentarias para el próximo 26 de enero, luego de que esta cámara hiciera caso omiso del pedido de confianza presentado por el Ejecutivo.


El motivo que desencadenó la crisis fue la cuestionada elección de los miembros del Tribunal Constitucional, máximo órgano de interpretación y constitucionalidad del país, cuyos integrantes son designados por el Congreso de la República, actualmente dominado por el fujimorismo.


“El Tribunal iba a ser prácticamente copado por cuatro miembros elegidos por la fuerza mayoritaria en el Congreso, cuya líder, Keiko Fujimori, está actualmente detenida por un escándalo corrupción”, denunció el dirigente de la CITE.


El presidente Vizcarra había presentado un proyecto de ley que proponía otra modalidad de elección de los miembros del Tribunal Constitucional, más transparente y con participación de la ciudadanía. Para ello, el Poder Ejecutivo pidió al Congreso que le otorgue la confianza sobre esta iniciativa legislativa, pero el Congreso hizo caso omiso de ese pedido y siguió con la elección de los miembros del Tribunal Constitucional.


Frente a eso, el presidente de la República decidió hacer uso de una norma constitucional que lo habilita a disolver el Congreso, si este le niega una cuestión de confianza. 


El anuncio de Vizcarra fue rechazado por el Congreso, que aprobó su inhabilitación y tomó juramento a Mercedes Aráoz como “presidenta”. Sin embargo, esta jugada fue de un Parlamento ya disuelto. Frente a la actual coyuntura, Aráoz presentó su carta de renuncia al cargo de vicepresidenta de la República, con lo que también solicitó la convocatoria a elecciones generales.



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