Internacional

05/09/2015

INTERNACIONAL: La globalización de la indiferencia


La imagen difundida del niño Aylan Kurdi besando las aguas verdugas del Mediterráneo sintetiza la tragedia humanitaria que viven los pueblos de África y Medio Oriente que huyen de la guerra y la pobreza, con la esperanza de encontrar un futuro mejor en Europa





Aylan Kurdi, de tres años, partió con sus padres, su hermano y once personas más desde la localidad turca de Bodrum con destino a la isla griega de Kos, puerta de entrada de la Unión Europea. Los Kurdi habían escapado de Kobane, la ciudad kurdo-siria fronteriza con Turquía que, durante casi medio año, fue asediada por el Estado islámico.

El escenario bélico está protagonizado por la milicia kurdo-siria YPG y la guerrilla yihadista del Estado islámico, en una contienda que persigue el control territorial de esa parte de Oriente, anclada en razones étnicas y religiosas. Los Estados occidentales promotores de este conflicto por razones geoestratégicas, hoy encuentran en las migraciones masivas la consecuencia de sus acciones.

Sólo durante la última semana, más de 23 mil inmigrantes que lograron cruzar el Mediterráneo han arribado a las costas griegas. En lo que va del año, el número de refugiados sirios en Turquía ha alcanzado los 2 millones; en Líbano, con una población de 4,5 millones, hay 1,1 millones.

Los 28 países de la Unión Europea, que se encuentran entre los más ricos del mundo, han recibido 338.000 refugiados en los primeros siete meses de este año. La UE, que ha celebrado cumbre tras cumbre para tratar de rescatar a Grecia de la bancarrota, es en cambio incapaz de ponerse de acuerdo sobre la crisis de los refugiados y su víctima más inocente: los niños.

Prensa ATE


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